julio 5, 2020

Tegucigalpa, 12 de enero. En 2011, Honduras era el país más violento del mundo, con una tasa de homicidios de 86 por cada 100.000 habitantes, y la reducción de esta cifra era casi misión imposible para los expertos en el tema, pero se logró revertirla con una firme lucha contra el crimen organizado, entre otras medidas.

En aquel entonces el principal factor de violencia era el crimen organizado y que el 87 % de la droga que llegaba a Estados Unidos pasaba Honduras.

En el periodo 2006-2009 los homicidios se duplicaron en Honduras, al pasar de 2.417 al cierre de 2005 a 5.265 al finalizar 2009, escalada de violencia que generó un impacto negativo en el turismo, generación de empleos y atracción de las inversiones, entre otros efectos.

A partir de 2014 estas cifras comenzaron a bajar y hoy en día la tasa de homicidios se logró reducir en más de un 50 %, lo que ha sido calificado por el Gobierno estadounidense como un milagro en materia de seguridad.

La reducción en los índices de violencia es el resultado de las políticas de seguridad implementadas por el presidente Juan Orlando Hernández, con acciones encaminadas a desarticular los cárteles de droga, fortalecer los operadores de justicia, recuperar los espacios secuestrados por las maras y pandillas y promover una cultura de paz en la ciudadanía.

La lucha contra el crimen organizado se refleja en la extradición de 24 capos de la droga, lo que hoy es una realidad gracias a la reforma constitucional que fue aprobada en enero de 2012, cuando el mandatario hondureño era titular del Congreso Nacional.

A esto se le suma la desarticulación de 507 bandas dedicadas al tráfico de drogas, 18 narcolaboratorios desarticulados, 1.767 bienes incautados y asegurados, así como 267 áreas clandestinas de aterrizaje destruidas.

Además, el Gobierno hondureño estableció escudos terrestres, aéreos y marítimos que han disminuido significativamente el tráfico de droga por el país.

Según cifras oficiales del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en 2011 por Honduras pasaba el 87 % de la droga que llegaba a esa nación norteamericana, pero estas cifras se revirtieron por completo, y en 2018 sólo el 3% de la droga destinada a ese país pasó por territorio hondureño.

Reconocimiento internacional

Los avances de Honduras en materia de seguridad han sido reconocidos por el Departamento de Seguridad de los Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA), la DEA (agencia antidrogas estadounidense), Colombia, Israel y Japón, entre otros organismos internacionales y países amigos que destacan los esfuerzos realizados.

Tal es el caso del Índice de Paz Global, que en 2017 midió la ausencia de violencia en 163 países del mundo, destacando a Honduras como el país que mostró la mejora más fuerte en Centroamérica y el Caribe.

De la misma manera recientemente, el secretario interino de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Chad W. Wolf, aseguró que ese país continuará trabajando con Honduras en la lucha contra el narcotráfico.

Asimismo, la DEA reconoció los avances de Honduras en materia de seguridad, convirtiéndose en referente a nivel regional en la lucha contra el crimen organizado.

Fortalecimiento institucional

La lucha contra el crimen no sería posible sin el fortalecimiento de los operadores de justicia y el trabajo coordinado y articulado del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, el órgano rector de las políticas de seguridad y defensa en el país.

El Gobierno también ha hecho una inversión histórica de más de 7.000 millones de lempiras en materia de infraestructura, lo que permite tener una Secretaría de Seguridad moderna, científica y tecnificada.

A esto se le suma el proceso de depuración y transformación de la Policía Nacional, que contó con el respaldo de la iglesia y sociedad civil, dando paso a la depuración de más de 5.000 policías, a los que se aplicaron informes de inteligencia, pruebas científicas, incluyendo el polígrafo, examen toxicológico, psicométrico y de contrainteligencia.

Todas estas acciones van acompañadas de reformas estructurales que Hernández impulsó en el período 2010-2014, cuando ocupó la presidencia del Congreso Nacional.

Esas reformas comenzaron con la Ley Sobre Privación de Dominio de Bienes de Origen Ilícito, Ley Contra el Financiamiento, reforma al artículo 102 para aprobar la extradición, la Ley de Protección de la Soberanía del Espacio Aéreo, Ley contra el Lavado de Activos y la Ley para la Aplicación de las Pruebas de Confianza.

Asimismo, promovió la creación de la Policía Militar del Orden Público (PMOP) en apoyo a la Policía Nacional; la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (FUSINA), la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), la policía elite Tigres y la Dirección Nacional de Seguridad Aeroportuaria.

Posteriormente creó la Dirección Nacional de Investigación e Inteligencia (DNII) y el nuevo sistema de investigación e inteligencia a través de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI).

Estas acciones han permitido reducir los índices de violencia del que fue el país más violento del mundo, rescatar zonas que estaban secuestradas por las maras y pandillas y de esta forma avanzar en devolverles la paz y la tranquilidad a los hondureños.

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