abril 5, 2020

Tegucigalpa – La exministra de Finanzas y expresidente del Banco Central de Honduras, Gabriela Núñez, pidió al gobierno todo lo contrario a lo que ella realizó en sus gestiones como funcionaria, la suspensión del pago de la deuda externa para hacer frente a la emergencia nacional desatada por el COVID-19, según escribió en su cuenta en la red social e Twitter.

Honduras ha enfrentado crisis políticas y naturales que han golpeado su economía, pero en ninguno de los casos el país ha tomado la decisión de no pagar sus compromisos de deuda, tanto interna como externa, entrando en el peligroso terreno de la cesación de pagos, comúnmente llamado “default”.

A los llamados de varios expertos, académicos, dirigentes políticos y otros de que Honduras decrete una suspensión de pagos de la deuda externa, ha habido voces que recuerdan que el país no ha entrado en ese terreno en las últimas décadas, manteniendo así su compromiso con los acreedores de suspender unilateralmente los pagos.

Debido a la actual situación de emergencia por la pandemia del Coronavirus, donde el gobierno ha decretado el cierre de actividades económicas y la movilización vial, para promover el aislamiento social que impida la propagación del virus, se estima que la economía saldrá golpeada en el segundo trimestre del presente año.

De hecho, los bancos ya tomaron medidas para aliviar la situación de sus clientes otorgándoles alivio financiero y difiriendo el pago de sus obligaciones, con el fin que los hogares y las empresas puedan mantener la liquidez que reactive el consumo, una vez que pase la crisis.

Durante la crisis política del 2009, tras la salida del poder del entonces presidente Manuel Zelaya, el país fue aislado política y financieramente, pero aun así honró los pagos que tenía pendientes con sus acreedores internos y externos, abonando los compromisos con entes como el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), según lo dispuso la entonces ministra de Finanzas, Gabriela Núñez.

Durante la peor tragedia natural de las últimas décadas, el golpe del huracán Mitch, igualmente Honduras no decretó una cesación unilateral de sus compromisos, sino que acudió con los acreedores bilaterales del Club de París, y los organismos financieros internacionales a negociar una quita de la deuda, para que dichos recursos se destinaran a la reconstrucción nacional.

En ese momento se logró negociar y con el apoyo de los deudores el país dejó de cumplir sus compromisos externos, para destinar los recursos al desarrollo interno, hasta lograr la condonación parcial de la deuda externa en más del 60 por ciento, cuando se demostró que Honduras calificaba para la Iniciativa de los Países Pobres y Altamente Endeudado (HIPC, por sus siglas en inglés), una iniciativa de la Iglesia católica, apoyada por el Vaticano, y que tuvo eco en los países ricos que conformaban el Club de París y los organismos multilaterales como Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), con el aval técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Dicho proceso comenzó en el gobierno del entonces presidente Carlos Flores y lo continuó Ricardo Maduro, hasta lograr el beneficio final la administración de Manuel Zelaya.

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