septiembre 26, 2020

El estudio es una base para tomar decisiones futuras a partir de los datos matemáticos, y realizar proyecciones sobre el avance de la enfermedad en el país, aplicable a otros países de la región.

Desde inicios de año cuando comenzaron a surgir noticias sobre la expansión del coronavirus (COVID-19) principalmente en China, el científico hondureño Dr. Josué Molina, docente de la Universidad Zamorano, decidió investigar sobre el comportamiento de la enfermedad a partir de un análisis matemático que incluye ecuaciones diferenciales y modelos no lineales con el fin de hacer proyecciones que ayuden al gobierno a prepararse frente a la pandemia, para ello trabaja en un modelo epidemiológico simplificado del llamado Modelo SIR que se basa en tres componentes; cantidad de personas Susceptibles (S), cantidad de personas Infectadas (I) y cantidad de personas Recuperadas (R).

El análisis trabaja en los primeros días de la etapa de la epidemia en una variedad de aproximaciones lógicas, tiempo en el que todavía no hay personas recuperadas y la cantidad de personas susceptibles de enfermarse es bastante grande comparado con la cantidad de personas que se han ido infectando, despreciándose algunos términos y quedándose solamente con el término que describe la cantidad de personas infectadas confirmadas, esto permitirá establecer predicciones de nuevos casos de infectados esperados para los próximos días. Además del modelo SIR, trabaja en las bases matemáticas de diversos modelos alternativos que ofrezcan una visión en conjunto de la situación del coronavirus en Honduras.

El experto sugiere que las autoridades encargadas de brindar resultados cumplan los protocolos, informando sobre las personas sospechosas lo más pronto posible. “Las matemáticas están dando los valores correctos que ellos han ido publicando con dos o más días de atraso. En los países desarrollados como China, España e Italia, todos los días están dando la cantidad de infectados de los resultados de las pruebas, pero en Honduras se tardan varios días. La ciencia nos da la verdad pero tenemos que alimentarla con datos válidos, se debe fomentar esa dinámica entre ciencia y sociedad, ahora más que nunca”, comentó.

Insistió que la información oportuna dará un estudio más preciso que facilitaría la toma de decisiones por parte de las autoridades del gobierno, como por ejemplo decidir sobre la forma de optimizar la distribución de alimentos, la aplicación de las pruebas del COVID-19, o la forma en que las personas pueden salir a la calle para que el país no se paralice de forma total, sino parcial y se cuente con lo suficiente para que la población pueda subsistir no por un mes o dos meses, sino un año o dos.

“Tenemos que prepararnos para una etapa extendida en la cual vamos a estar bastante limitados en nuestra movilidad y en nuestro contacto social pero no quiere decir que nos debamos paralizar por completo, somos un organismo vivo, nuestro país es lo mismo, y que pasa con un organismo cuando lo ataca el caos o el terror, se paraliza, y cuando un organismo se paraliza, muere. Tenemos que tomar decisiones inteligentes y esas se hacen a través del pensamiento coherente”, argumentó.

Ante ese panorama, el estudio del Dr. Molina permitirá desarrollar un plan de acción, una planeación estratégica y logística para tomar decisiones consensuadas con base a criterio científico, mediante datos generados a partir de modelos matemáticos y de la realidad que se esté viviendo. En este caso la ciencia está ayudando como una herramienta exacta para poder proyectar, y el modelo en que trabaja el científico de Zamorano incluye desde las personas sospechosas hasta las probabilidades de quienes no estén en ese rango, pero que tengan un vínculo social alrededor de los posibles contagiados.

Según el Dr. Molina, “esta es una investigación que permite proyectarnos hacia el pasado y hacia el futuro. La retrospección evita cometer los errores de otros países o por lo menos disminuir un poco la probabilidad de hacerlo. Mientras que la proyección al futuro nos sirve para visibilizar el peor o mejor de los escenarios para una mejor toma de decisiones, a través de rangos, porcentajes de error, intervalos de confianza en los cuales moverse, o parámetros medidos en los demás países que ya pasaron o están pasando por la pandemia”.

Zamorano comparte este estudio que nos trae una luz acerca del avance presente y futuro del COVID-19, apoyando al mundo a través de la ciencia con científicos como el Dr. Molina, quien está dispuesto a liderar un comité regional para el desarrollo de predicciones matemáticas y apoyar a mejorar la toma de decisiones en los países de la región; “es necesario darle Voz a la Ciencia para poder solventar nuestros problemas y para ello debemos ser coherentes con las acciones tomadas en cada instante porque está en juego la supervivencia de la especie” expresó el científico hondureño.

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