El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales -Icefi- llevó a cabo el foro: «La reducción de la pobreza y la desigualdad: el doble reto de la política fiscal». En dicho foro se presentaron los hallazgos del estudio «Incidencia de la política fiscal en la desigualdad y la pobreza: Honduras» elaborado por el Icefi con el apoyo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

Este estudio toma como base la metodología desarrollada por el proyecto «Compromiso por la equidad» (CEQ, por sus siglas en inglés), la cual permite distinguir que en el caso hondureño la acción de la política fiscal es mayor sobre la desigualdad que sobre la pobreza; este efecto se genera por el lado del gasto público, no de los impuestos.

Además, se destaca que la política fiscal tiene un mayor efecto distributivo en las zonas rurales que en las urbanas —lo que reduce la desigualdad—. Sin embargo, el efecto total de la política fiscal (ingresos y gastos) conlleva a un incremento de la pobreza extrema y de la pobreza total.

Para el sector rural, al utilizar la línea de la pobreza internacional, la política fiscal aumenta la pobreza extrema, al pasar de 32.1 a 35.5%, así como la pobreza total al aumentar de 49.7 a 54.2%. Esto se debe a que lo que reciben las personas pobres en concepto de transferencias y subsidios de parte del Estado, es menor, a lo que estas pagan en concepto de impuestos, especialmente impuestos indirectos, ya que por su carácter regresivo tienen una mayor incidencia en quienes tienen menos ingresos.

Las estimaciones muestran que antes de las intervenciones fiscales, la desigualdad rural, medida por el coeficiente de Gini para el ingreso de mercado, era de 0.5682. Después de tomar en cuenta todas las intervenciones fiscales, es decir, después de impuestos (directos e indirectos netos de subsidios) y después de trasferencias directas y transferencias a través de la educación y la salud pública, el coeficiente de Gini cayó a 0.5417, equivalente a una disminución del 4.7%.

En el ámbito urbano, el efecto redistributivo de la política fiscal es más limitado, ya que solo logra disminuir la desigualdad un 2.9%, al pasar el coeficiente de Gini de 0.5269 a 0.5115. En ambas zonas son las erogaciones en educación y salud, así como las transferencias, las que tienen la mayor incidencia en la reducción de la desigualdad. Lo anterior revela que la leve disminución de la desigualdad viene por el lado del gasto y no de los ingresos.

A la luz de los hallazgos presentados, el Icefi planteó que para transitar de la actual política fiscal que limita las posibilidades de desarrollo del país, a una política fiscal justa con criterios de progresividad, sostenibilidad y suficiencia se debe promover un acuerdo fiscal integral. De esto depende la construcción de un Estado verdaderamente democrático y potenciador del desarrollo.

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