A fin de apoyar, construir e impulsar acciones que contribuyan a fortalecer tanto el marco normativo, como los espacios protectores de desarrollo para la niñez, la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF) en asocio con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Comisión Interinstitucional Contra la Explotación Sexual, Comercial y Trata (CICESCT)

presentaron un Estudio de conocimientos, percepción e identificación de víctimas de trata de personas en Honduras llevado a cabo por el Centro Nacional de Investigación de Opinión, por sus siglas en ingles NORC, de la Universidad de Chicago.

La muestra total del estudio corresponde a 916 personas, en el que participaron 24 Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) e instituciones de Gobierno como la DINAF y CICESCT, que prestan servicios directos e indirectos en favor de niños, niñas, adolescentes y personas adultas en situación de vulnerabilidad, a nivel nacional.

Dentro de los principales hallazgos, el estudio revela que mayoritariamente las mujeres son víctimas de explotación sexual y laboral, mientras los hombres se encuentran expuestos a la explotación laboral y crimen forzado.

De 277 personas auto identificadas como víctimas de la trata de personas, el 45% ha sido víctima de trata laboral, 40% de explotación sexual, 24% de crimen forzado y un tercio, de un más de un tipo de trata de personas.

Asimismo, la investigación señala, que en el país la edad promedio de quienes por primera vez son víctimas del delito de trata de personas sin importar el género, oscila entre los 14 y 16 años de edad, y que las víctimas de explotación sexual son principalmente las niñas de 13 a 15 años de edad, quienes fueron engañadas con promesas de trabajo u otras razones generalmente, por amigos o familiares.

La ley contra la Trata de Personas en Honduras incluye diferentes tipos de trata, como: Explotación laboral, sexual, crimen forzado, esclavitud por deuda, matrimonio, mendicidad y embarazo forzado.

Se espera que los datos generados mediante métodos de investigación calificados, contribuyan al análisis de antecedentes, circunstancias y experiencias de las víctimas de trata, en aras de generar aportes al diseño y desarrollo de políticas e intervenciones para combatir de manera efectiva esta situación que pone en vulnerabilidad a un gran grupo poblacional.

Mario Castillo, en representación de la DINAF, durante la presentación de los resultados del estudio, manifestó que “la investigación no solo contribuye a recopilar y analizar información sobre cómo impacta el tráfico de personas en diferentes grupos poblacionales y particularmente en los más vulnerables como son los niños, niñas y adolescentes, también se convierte en una herramienta oportuna, dado que, nunca ha habido un estudio sistemático que examine la prevalencia de diferentes formas de tráfico de personas en Honduras, y de cómo las vulnerabilidades de las víctimas, los patrones de reclutamiento, las peculiaridades regionales, y las experiencias, varían de acuerdo a los diferentes tipos de trata de personas”.

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