noviembre 24, 2020

Tal y como inició su camino a la alcaldía capitalina, nueve años atrás, Ricardo Álvarez cerró su gestión como alcalde poniendo Techos Dignos en los barrios más humildes de la ciudad.

Siendo este viernes su último día de alcalde, el alcalde comenzó su faena diaria atendiendo parte de las muchas personas que todos los días tocan las puertas de su casa en busca de ayuda.

Al salir de su casa el jefe edilicio supervisó la ejecución de los proyectos contemplados en el Plan 50×50, mediante el cual a la par del Plan 100×100 benefició a más de 300 mil personas de las zonas vulnerables de la ciudad, donde llevó muros de contención, calles de concreto hidráulico, cunetas y gradas entre otras obras de mitigación.

Inmediatamente el alcalde se trasladó al Instituto Hondureño de Seguridad Social, a visitar a un policía municipal que fue apuñalado por una vendedora ambulante en el centro histórico de Tegucigalpa.

Al salir del Seguro el alcalde fue a constatar la efectividad de una de las obras de infraestructura vial más importantes de su gestión como lo es el paso aéreo @Ricardo Álvarez, una obra histórica por ser la primer vía rápida de Honduras y la más grande de Centroamérica.

Continuó su recorrido por la ampliación del puente San José, el paso Paz y Esperanza pasando por los carriles del Trans450 hasta llegar al Estadio Nacional al paso Cuatro Puntos Cardinales, el primero de los doce pasos a desnivel que inauguró durante su administración.

Luego continuó su día de trabajo encabezando la última reunión de Corporación Municipal, donde sus compañeros regidores aprovecharon para darle las gracias por el apoyo y apertura durante su administración.

Al concluir la reunión el alcalde se fue a instalar sus últimos Techos Dignos como alcalde del Distrito Central, en la colonia El Edén, ubicada en las faldas de El Bambú, sector en el que construyó una de las más importantes obras de mitigación a la par de el berrinche y el Reparto.

La última beneficiada con el cambio de un techo por parte de la comuna liderada por Ricardo Alvarez fue doña Sandra Gonzales una sexagenaria que con lágrimas en sus ojos le agradeció al alcalde la instalación de un techo y suelo en su humilde vivienda.

Con la melancolía de cerrar un importante ciclo y alegría por estar cambiando la vida de una humilde sexagenaria, el alcalde puso el último clavo de este Techo Digno, concluyendo su gestión con el programa insigne de su administración y mediante el cual cambio la vida a más de 100 mil personas de los barrios más pobres de la capital.

“Me siento muy contento de poder concluir mi gestión con lo que siempre fue nu prioridad; poner primero a los pobres”, expresó el alcalde a clavar el último clavo de lo que fue su último techo como alcalde.

El alcalde aseguró que sin importar la posición que ocupe seguirá impulsando programas sociales enfocados en mejorar la calidad de vida de los más pobres.

Y en medio de niños que entre juegos y risas lo acompañaron hasta el carro concluyó la gestión del alcalde que será recordado no solo por impulsar el desarrollo y la modernidad de la ciudad, ya que para miles de personas siempre será “el alcalde de los pobres.”

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