Honduras reduce en 12 % la vulnerabilidad alimentaria
Honduras ha logrado avances significativos en materia de seguridad alimentaria, registrando una reducción aproximada del 12 % en la vulnerabilidad alimentaria en los últimos años, resultado de la inversión sostenida y de políticas públicas orientadas al fortalecimiento del sector productivo y social.
Según datos oficiales, el país pasó de niveles cercanos al 28 % de vulnerabilidad alimentaria en 2021 a alrededor del 16 % al cierre de 2025, lo que representa miles de familias que hoy cuentan con un acceso más estable a alimentos de la canasta básica.
Joselino Pacheco, director de la Unidad Técnica de Seguridad Alimentaria Nutricional (UTSAN), explicó que “Actualmente, los mercados y centrales de abasto se mantienen suplidos de alimentos, sin reportes de escasez de productos de la canasta básica, gracias al aumento de la producción nacional y a los mecanismos de importación complementaria”
“Entre los factores determinantes se encuentra el apoyo directo a los pequeños productores, la mejora en el acceso a servicios básicos como agua potable y energía eléctrica, así como el fortalecimiento de la producción agrícola” destacó Pacheco.
El Programa de Alimentación Escolar ha sido un componente clave, beneficiando a más de 1.3 millones de niñas y niños en todo el país. El programa garantiza una ración diaria de alimentos que no solo fortalece la nutrición infantil, sino que también contribuye al bienestar económico de las familias, especialmente aquellas con dos o más hijos en edad escolar.
Asimismo, el Gobierno ha implementado políticas estratégicas para fortalecer la producción de los principales granos básicos, respaldadas por una inversión total de 4,400 millones de lempiras a través del Bono Tecnológico Productivo, ejecutado por la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (Dicta). Esto ha permitido dotar de insumos agrícolas a pequeños y medianos productores, fortaleciendo la capacidad de producción y asegurando el abastecimiento de los mercados.
Pese a los factores climáticos, los resultados de producción han sido positivos: la producción de frijol pasó de 2.9 millones de quintales en 2022 a entre 3.5 y 3.8 millones en 2025; la producción de maíz aumentó de 15 millones de quintales en 2022 a 17.3 millones en 2025; y la producción de arroz se estabilizó, con rendimientos proyectados de 530 mil quintales al cierre de 2025, mostrando una mejora del 42.7 % en la productividad.










