La demora en el descubrimiento de vacunas, las dudas sobre casos anteriores y otras eventuales enfermedades que surjan en el futuro son sólo algunas preocupaciones de los expertos.

El virus del ébola surgió en 1976 en la República Democrática del Congo, y luego tuvo casos pequeños y muy aislados en lejanas aldeas de África. Pero en 2014 resurgió con mucha fuerza, cruzó mares y continentes y llegó a otros continentes matando a 4.033 personas hasta el momento.

A diferencia de la Peste Negra del siglo XIV y la gripe española de 1918, el ébola es un virus muy grave pero bajo en términos de propagación, según afirman los especialistas. “Si bien el ébola es una enfermedad que mata a un menor porcentaje de las personas que la contraen, se propaga más fácilmente y por eso podría alcanzar y finalmente matar a muchas más personas”, explica Christophe Fraser, profesor de epidemiología del Imperial College de Londres.

Otro de los grandes temores es la falta de un antídoto para el virus, ya que por ahora sólo existen vacunas experimentales. “La epidemia de ébola en África representa el mayor desafío de salud global desde el Sida”, señaló el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, que urgió al mundo a trabajar rápidamente en la búsqueda de una solución.

Según los expertos, la actual falta de una cura para la enfermedad se debe a que, por tratarse de casos aislados, lo más probable es que “a las farmacéuticas no les interesara desarrollar algo con tan poco alcance”, afirma Daniel Epstein, vocero en Washington de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A su vez Christine Gorman, de Scientific American, explica que a pesar de que había investigaciones previas, los laboratorios se toparon con algunos inconvenientes.

Uno de ellos fue que en un principio los esfuerzos se centraron en impedir la propagación, y el segundo en que no había personas disponibles en quiénes probar las vacunas.

Además, las compañías farmacéuticas tienen una capacidad muy limitada para producir vacunas contra la gripe en las emergencias, por lo cual no se podía esperar algo muy distinto en el caso del ébola.

Según la OMS, los laboratorios son capaces de producir entre 1.000 y 2.000 millones de vacunas por año para combatir una pandemia. Una cifra que por el momento está muy lejos de alcanzar para la población mundial de 7.200 millones de habitantes.

A pesar de que es difícil predecir cuál será la próxima pandemia, la OMS cuenta con una lista de epidemias que aparecen y desaparecen, por lo que se las considera una permanente amenaza a nivel mundial, según publica el periódico El Mercurio.

El listado incluye al cólera, la gripe aviar, la influenza, el coronavirus de Medio Oriente, el Síndrome Respiratorio Agudo y Severo (SARS), la meningitis, la hepatitis, la fiebre amarilla y la viruela, entre otras enfermedades.

En Latinoamérica la enfermedad que preocupa actualmente es la chikungunya, que significa “doblarse por el dolor” y que se manifiesta con fiebre alta, manchas en la piel y malestar en las articulaciones.

Esta epidemia, que fue identificada por primera vez en Tanzania, llegó a la región a través del Caribe en diciembre de 2013, de acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y ya ha dejado un saldo de 113 víctimas fatales.

Infobae

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