Los equipos de rescate pueden tardar hasta una semana en recuperar las cajas negras del avión de AirAsia accidentado con 162 personas a bordo en el oeste de Indonesia, indicó este jueves Toos Sanitiyoso, investigador del Comité Nacional para la Seguridad del Transporte indonesio.

Según un artículo del diario Strait Times, la estimación es que se pueda localizar en una semana debido a las condiciones meteorológicas adversas. “Lo fundamental es encontrar la principal área del siniestro y entonces la caja negra”, señaló Toos, quien agregó que aún no han detectado las señales de localización de estos dispositivos, que en realidad son de color naranja.

Se cree que la aeronave está a entre 30 y 50 metros de profundidad y a unas 100 millas náuticas (185,2 kilómetros) de la población de Pangkalan Bun, en el sur de la isla de Borneo.

Fernando Marián, controlador aéreo y vocal Técnico de la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (Aprocta) de España, explicó a EFE que la capacidad de emisión de las cajas negras “está en torno a los 30 días y la potencia de su señal no permite su localización, por ejemplo, a través de satélites”.

De esta manera, precisó, el tiempo que se tarde en encontrar el avión dependerá de la accesibilidad de la zona del siniestro, que en en este caso está dificultado por el fuerte oleaje y condiciones atmosféricas adversas. “En el caso del accidente del Air France 447 se tardaron 4 años y en el del accidente de Swiftair tan sólo unas horas”, recordó Marián.

Además, el experto indicó que los aviones también cuentan con un sistema ELT (Emergency Locator Transmitter), que son balizas de localización que al entrar en contacto con el agua emiten su posición.

Según Marián, las cajas negras despejarán las dudas sobre las causas del accidente, por lo que, de momento, no se puede excluir ninguna hipótesis, “desde un posible atentado hasta fallos mecánicos y/o humanos”.

El Airbus de AirAsia despegó el domingo pasado de la ciudad indonesia de Surabaya y tenía previsto aterrizar unas dos horas después en Singapur, pero se estrelló cuarenta minutos después de despegar en el mar de Java. Embarcaron 155 indonesios, tres surcoreanos, un británico, un francés, un malasio y un singapurense, entre 155 pasajeros y una tripulación de 7 personas.

El piloto llamó a la torre de control en Indonesia a medio camino y solicitó permiso para virar a la izquierda y subir desde los 32.000 pies de altitud hasta los 38.000 para sortear una tormenta. La torre de control aprobó el viraje en el momento, pero cuando unos minutos después llamó al piloto para aprobar un ascenso, sólo hasta los 34.000 pies, no pudo establecer contacto.

Crédito Infobae

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