Tegucigalpa.- El obispo auxiliar de la diócesis de San Pedro Sula Monseñor Rómulo Emiliani, dijo hoy que la pena de muerte no es una solución en el país y llamó a que mejor se combata la “espantosa” impunidad que crece sobre la debilidad del aparato de investigación.

“Las cárceles deben pasar de ser centros del crimen a escuelas de la humanidad”, manifestó el entrevistado al reiterar que los criminales se ríen de la incapacidad del sistema de seguridad para perseguir el delito y castigar a los culpables de todas las muertes que ocurren en el país.

Frente al recrudecimiento de la inseguridad, cobra vigencia la idea de someter a discusión el tema de la pena de muerte como una alternativa para disuadir los hechos sangrientos de características especiales.

Hoy día, la pena de muerte es una realidad en muchos países. Según la clasificación de Amnistía Internacional, 98 naciones abolieron completamente dicha condena, y siete la mantienen como un castigo para crímenes excepcionales.
Treinta y cinco países tienen en vigor la pena capital en sus normas, pero No la aplican en la práctica; y 58 más, todavía la hacen efectiva para crímenes comunes.

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