diciembre 3, 2020

SAN SALVADOR – A través una carta leída en latín por un representante del Vaticano, el papa Francisco inscribió a Monseñor Oscar Arnulfo Romero Galdámez, arzobispo de San Salvador, como beato de la Iglesia Católica.

“La beatificación de Monseñor Romero es una fiesta de goce para El Salvador y el mundo”, dijo durante la misa de beatificación el representante del Papa, Cardenal Angelo Amato.

“Romero era un sacerdote bueno, un obispo sabio; pero sobre todo era un hombre virtuoso, amaba a Jesús, lo adoraba en la Sacristía, amaba a la Virgen María, al Papa y a su pueblo”, dijo Amato.

El procurador de la Causa, Vicenzo Paglia, enfatizó la influencia que tuvo el asesinato del padre Rutilio Grande, amigo de Romero en su martirio.

Monseñor Paglia recordó que, durante el velorio del Padre Grande el 12 marzo de 1977, Monseñor Romero lloró toda la noche y se dio cuenta que los sacerdotes estaban siendo perseguidos por su fe y por el amor a los pobres y él optó por no callarse.

Monseñor Romero fue nombrado arzobispo de San Salvador el 3 de febrero de 1977. El 24 de marzo de 1980, él estaba dando misa en la parroquia del Hospital Divina Providencia cuando una bala le atravesó el corazón.

“El beato Romero es otra estrella iluminada que se extiende en el firmamento americano. Gracias a dios son muchos los santos en este continente”, añadió el Cardenal Amato. “Romero no es símbolo de división sino de paz y fraternidad. Llevemos su mensaje en nuestros corazones y demos gracias al señor por este siervo fiel”.

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