Tegucigalpa.- Tres voluntarios japoneses que durante dos años aportaron sus conocimientos al país entregaron su informe final sobre las experiencias adquiridas y sugerencias de cómo superar las limitaciones detectadas en las entidades donde prestaron servicios, informó el Director General de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), Naoki Kamijo.

Hace dos años arribaron al país Toru Arai para trabajar en el área de desarrollo comunitario con la Fundación para el Desarrollo Empresarial Rural (FUNDER) en el municipio de Marcala, La Paz; la voluntaria Mika Kamijo como enfermera obstetra para apoyar en la región sanitaria del departamento de Lempira y Takako Matsuzaki laboró con la Alcaldía Municipal de Cane como maestra de música.

Cada uno de los voluntarios japoneses realizó una presentación sobre el reporte final acerca de las diferentes actividades e intercambio cultural que realizaron en cada uno de los lugares asignados de trabajo.

El voluntario japonés, Toru Arai, informó que “Trabajé con la organización FUNDER encargada ayudar a mejorar el nivel de vida de los campesinos a través de fortalecer a los microempresarios. Mi lugar de trabajo fue en el Centro de Caja Rural en la ciudad de Marcala, La Paz; para mejorar el ingreso y la vida de los habitantes rurales mediante las Cajas Rurales, me dediqué a varias actividades”.

Agregó que “Trabajé en el enfoque de Mejoramiento de la Vida (Seikatsu Kaizen) destaca la importancia de que los mismos habitantes analicen problemas y actúen para solucionarlos, buscando la manera viable y sostenible”.

Por su parte, la voluntaria Mika Kamijo, detalló que “Durante mi labor en la región me enfoqué en la educación a las embarazadas, les brindé charlas en las comunidades, hogar materno y unos centros de salud. Impartí temas necesarios como: la alimentación, el parto profiláctico, los hábitos saludables durante el embarazo, ejercicios, etc. Además propuse el uso de materiales, el método de facilitación al personal a través de las charlas que elaboré”.

Además, añadió que “Elaboré el libro para voluntarios de salud con otros voluntarios de JICA especialistas en el tema. Espero que este libro sirva para fortalecer la capacitad del personal comunitario y que pueda ser una útil herramienta para mejorar los resultados en la salud de las comunidades”.

Por otro lado, la voluntaria Takako Matsuzaki, detalló que “Laboré con la Alcaldía Municipal de Cane, La Paz, en la organización y ensayo de la orquesta sinfónica de vientos y en impartir clases musicales”.

Para finalizar, la voluntaria expresó que uno de sus mayores logros fue realizar un gran concierto de la orquesta sinfónica de Cane. “El grupo había participado en muchos eventos como invitados, eso significa que el grupo no había tenido ninguna oportunidad de planear y realizar el concierto”, comentó.

Por lo que, fue una gran oportunidad para los estudiantes participar en todo el proceso que conlleva la organización y realización de un concierto.

El Programa de Voluntarios de JICA es un esquema de colaboración que se realiza en forma directa y humana, de persona a persona, y que a la fecha la Cooperación Japonesa reitera su disposición de continuar con la estrecha relación de amistad, intercambiar estilos de vida, cultura y conocimientos; al trabajar de la mano para construir colectivamente un mundo mejor para todos.

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