Polonia es la primera selección clasificada para los cuartos de final de la Eurocopa 2016 tras superar a Suiza en la tanda de penaltis (5-4) después de concluir en el estadio Geoffroy Guichard de Saint Etienne el encuentro y la prórroga con empate a uno.

Primer choque de octavos y enorme tensión en Saint-Étienne, donde el ejército polaco se alineó con la fortuna para sellar su primera clasificación a cuartos de final en una Eurocopa. El sevillista Krychowiak anotó el decisivo penalti de una tanda impecable de los polacos y el «albanés» Granit Xhaka erró uno en los suizos, que durante la segunda parte y la prórroga, pero se estrellaron ante un inmenso Fabianski.

De forma paradójica, la victoria de Polonia se recordará por el golazo de Xherdan Shaqiri, el mejor del campeonato, superior incluso al taconazo de Cristiano Ronaldo ante los húngaros y a las preciosas definiciones del francés Payet y el eslovaco Hamsik. El potente y rápido zurdo del Stoke dibujó una chilena maravillosa desde la frontal y golpeó al balón con tal precisión que entró por bajo y tras golpear en el poste. Demostró al fin el jugador de origen kosovar por qué le apodan el «Messi de los Alpes».

En los polacos, nula influencia ofensiva de Lewandowski, que al menos marcó en los penaltis, y gran dependencia de Kuba, que le marcó a los helvéticos y ha firmado cinco de los seis goles de los polacos en la historia de la Eurocopa, incluido el que le hizo a Ucrania en la primera fase.

Fue un duelo que dos caras, ya que los polacos fueron superiores en el primer tiempo y los suizos crecieron después. Sorprendente que Adam Nawalka, el conservador seleccionador polaco, nada proclive a modificar el statu quo, no hiciera el primer cambio hasta el minuto 101. Y eso que sus jugadores habían disfrutado de dos días menos de descanso que los suizos.

Polonia saló como una moto, con presión alta y muriendo por la disputa de cada balón. Los helvéticos, en cambio, con una calma chicha impropia de quien afronta un ‘pierde paga’. En el primer minuto, una mala cesión al portero Sommer de Djourou acabó con un remate alto desde la frontal de Milik, a portería vacía. Serio aviso de lo que ocurriría en ese primer acto.

La extrema atención de los polacos evitaba la salida fácil de balón de los suizos y complicaba la existencia a Behrami y Xhaka, el fenomenal mediocentro zurdo del Borussia de Moenchengladbach por el que debe girar el juego de la ‘Nati’. Sorprendió la suplencia de Breel Embolo, el jovencísimo ariete del Basilea y la última aparición interesante del fútbol suizo.

El gol polaco, ya cerca del descanso, dejó de nuevo en evidencia al grupo que dirige el bosnio Vladimir Petkovic.

De un córner a favor, nació un contragolpe, un repliegue nefasto y el gol de Kuba. El zurdo Grosicki no es un portento, pero es uno de esos extremos que no duda. El del Rennes francés es rápido, profundo y encara. Tuvo fortuna en el rechazo, pero le brindó una gran asistencia al extremo de la Fiorentina. Se debieron escuchar los gritos de Petkovic en el descanso porque Suiza se transformó en la segunda mitad.

Le favoreció también que los polacos se atrincherasen, convencidos de que entre su zaga y Fabianski volverían a mantener su portería a cero. El portero del Swansea voló para desviar un golpe franco lanzado hacia la escuadra por Ricardo Rodríguez y le acompañó la suerte cuando el travesaño rechazó el disparo del exrealista Seferovic.

La obra de arte de Shaqiri hizo justicia y preludió la prórroga. Comenzaba otro choque y Suiza arriesgaba ya con tres puntas. Aunque Fabianski desvió un cabezazo franco de Derdiyok, el cansancio y el miedo a peder hizo inevitables los penaltis. Sigue viva Polonia y muere una selección que parecía llamada a sorprender.

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