Su nombre es Sadie Karina Elledge. Tiene 18 años y nació en Estados Unidos. Además es descendiente de hondureños y mexicanos. Trabaja en un restaurant en Harrisonburg, Virginia y es la primera vez que sufre un acto discriminatorio en su trabajo.

El hecho ocurrió el lunes pasado pero se conoció en las últimas horas, luego de que su abuelo hiciera público en su perfil de Facebook el reprochable acto de discriminación. “Sólo damos propina a ciudadanos”, fue el mensaje que dejaron en el ticket de 26.11 dólares que debían pagar por la comida que habían ordenado. La cuenta llevaba la firma de Ada M. Doriot.

John Elledge, su abuelo, vio el papel y enfureció. Tomó una fotografía mostrando la inscripción y la publicó en su cuenta, con una leyenda y una explicación cruda que reflejaba lo que sentía. “Eres un completo y total pedazo de estiércol”, comenzó el mensaje este abogado.

Antes, había escrito: “Felizmente pasaría tiempo tras las rejas si pudiera darle un fuerte golpe en el rostro al hijo de puta que pagó por su comida en el restaurant donde trabaja mi nieta y dejó una nota en su cuenta diciendo ‘perdón, sólo damos propina a ciudadanos'”.

Luego de ese post, la pareja que escribió el hiriente mensaje retornó al restaurante al conocer que esa publicación se había viralizado. El hombre comenzó a gritar por los cuatro dígitos de la tarjeta de crédito que aparecían en Facebook. Pero era una excusa. Estaba furioso por la historia que se había filtrado en las redes sociales y que lo tenían a él como lo que era: un racista.

A los pocos minutos de haber regresado al lugar, Elledge supo del incidente y se acercó. Su oficina está a unos pocos metros de allí. Al ingresar vio que ambos estaban a los gritos. “No hablamos mucho. Ella estaba loca porque yo lo había posteado… el muchacho estaba muy beligerante. Ella me preguntaba por qué lo había publicado. Le dije que obviamente era un insulto -su firma sobre mi nieta- y que con tada la razón iría a ponerlo. Y sin disculpas”, relató Elledge.

En diálogo con The Washington Post, este abogado blanco indicó que es muy sensible a la discriminación que pudieran sufrir su familia multicultural. Durante los años 80, Elledge viajó a Honduras con la Iglesia Episcopal para enseñar inglés en escuelas bilingües. Allí conoció a quien sería luego su esposa: Iris. Ella tenía dos hijos, así que él decidió adoptarlos también. Al poco tiempo regresó a los Estados Unidos con su nueva familia.

“Tengo seis maravillosos nietos. Sadie es la tercera más grande. Su papá -mi hijo- es hondureño y su madre es mexicana. Somos una familia totalmente bicultural. Una familia típicamente bicultural”, indicó Elledge. Sus nietos están absolutamente adaptados a la vida en su país, Estados Unidos y hacen una vida normal, como cualquier otro joven.

Tomado de Infobae.com

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