Tegucigalpa.- Con casi toda una vida dedicándose a defender y proteger los derechos de los niños y niñas de Honduras, José Manuel Capellin, a sus 68 años de edad aún sigue en la lucha en contra de la vulnerabilidad de la infancia hondureña, quien manifiesta que su mayor sueño para el país es. “ver que los niños puedan correr, volar papalotes, cometas, que jueguen libremente en los parques, ir a la escuela bien nutridos, trabajar por construir una sociedad donde todos vivamos felices sentir realmente que crecemos.

Capellin de origen español, fue director durante 35 años en casa Alianza y uno de los fundadores de esta institución benemérita, que ha estado siempre al lado de los más débiles de los más pequeños; lastimosamente a finales del año 2012 anunció su retiro por motivos de salud.

“Tuve que abandonar la institución, ya que me sentía agotado y deprimido por la cantidad de situaciones de violencia que se daban en contra de los niños” expresa a través de El Informativo.hn.

Actualmente es asesor de la Dirección de Niñez Adolescencia y Familia (Dinaf), antes INFA, donde se están llevando a cabo nuevos procesos para proteger a los niños, retos con los niños migrantes, con los niños en adopción, con los niños en vulneración de sus derechos.

“Uno cuando su trabajo es a la vez su vocación y esta le lleva a estar más vinculado, en mi caso, con los más pequeños y más porque cualquier niño que esta por ahí puede ser mi propio hijo; siempre me ha impactado la falta de oportunidades que tienen muchos de los niños en las calles, con drogas, vinculados a las pandillas, etc.” recalca el asturiano, quien siempre está queriendo hablar bonito de los niños y protegerlos.

El hecho de poder brindar oportunidades a través de una organización como lo era Casa Alianza para Capellín fue muy importante, “pero también el drama diario, yo recuerdo haber construido dos cementerios en Tegucigalpa, donde enterrábamos niños a diario, que morían en las calles, a manos de la violencia, siempre me pregunté: ¿cómo es posible que uno tenga que estar enterrando un niño, cuidándolos en la vida pero también cuidándolos en la muerte?.

“Ese drama diario de la muerte de la violencia me afectó tremendamente y me sigue afectando, siempre me pongo en el lugar que si le ocurre eso a un niño es como si fuera a uno de los míos y me pongo a pensar que haría yo”, indicó.

Cuenta que su vida siempre ha sido dramática, “en el sentido de que ¿cómo hago para poder ayudar? Es un desgaste emocional, espiritual y físico, aparte de los año que ya uno va logrando, siempre me decían abuelo y me siguen tratando de abuelo, hay niños ahorita de 40 años, que para mí siguen siendo mis niños y así me tratan”.

Agregó que aunque no es hondureño, la Honduras de sus sueños, siempre está soñándola, “cuando yo hablo de Honduras quiero decir que hablo con todo el amor y afecto etc. con el que puede hablar cualquier ciudadano de este país”.

Finalmente invita a todos los hondureños y hondureñas a “trabajar por construir una sociedad donde todos vivamos felices, sentir realmente que crecemos, esta es una construcción que no solo depende de uno, sino de tantas cosas, depende sobretodo de los modelos políticos, de los políticos, la economía, etc.”

“Yo pienso que yo aquí quiero vivir, creo que construir el país es un reto muy grandes para todos y yo quiero estar en esa construcción”, apuntó.

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