Omar Rivera, coordinador de advocacy e incidencia de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), sugirió a las autoridades estatales buscar apoyo externo especializado para enfrentar la crisis carcelaria en el país; “no hay duda que se requiere asistencia técnica internacional para mejorar la gestión penitenciaria” exteriorizó.

“La edificación y puesta en funcionamiento de tres cárceles de máxima seguridad destinadas para los privados de libertad más peligrosos de Honduras, ubicadas en los departamentos de Santa Bárbara, El Paraíso y Francisco Morazán, demuestra un gran avance en el sistema penitenciario nacional, pero el mismo aún no se consolida porque continúan las fugas de prisioneros y no existe un abordaje en la atención de la población encarcelada”, consideró el también miembro de la Comisión Especial para el Proceso de Depuración y Transformación de la Policía Nacional.

Añadió Rivera, que “contrasta la voluntad política del Presidente de la República y el interés marcado del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, para generar gobernabilidad en los centros penitenciarios, con la evidente incapacidad de actores secundarios gubernamentales y operativos del país, que no dan el ancho en este reto importante de propiciar un eficiente desempeño en las cárceles y en los centros de internamientos de menores en conflicto con la Ley”.

El dirigente de la sociedad civil propuso al mandatario “que busque asistencia técnica internacional para que pueda complementar los esfuerzos nacionales”. Mencionó que “que los hondureños vemos con muy buenos ojos la construcción de estas cárceles denominadas El Pozo I, II o La Tolva, en los departamentos de Santa Bárbara y El Paraíso, y la nueva prisión de El Porvenir, pero se necesita instaurar en el resto de la red penitenciaria del país un modelo moderno y efectivo, que garantice la custodia, reeducación, rehabilitación y reinserción de los privados de libertad, y para eso las experiencias exitosas de otras naciones y la capacidad desarrollado por muchas agencias especializadas de prestigio internacional pueden ser claves”.

De acuerdo al criterio del depurador, “si no existe personal capacitado, no es posible intervenir exitosamente este sector que está en crisis, y que actualmente se encuentra en estado de calamidad”. Adicionó que “las recientes fugas de menores en conflicto con la ley son un claro ejemplo que es necesario depurar el sistema penitenciario y al personal que labora en los correccionales”.

Finalmente, externó que el Presidente Hernández tiene la facultad de “ejecutar acciones puntuales en busca de apoyo internacional y atender este problema mediante intervención autorizada de gobiernos extranjeros y del sector privado internacional, y de esta manera revertir el problema; por ejemplo, en Estados Unidos, Republica Dominicana y Suecia, existen varios modelos exitosos que se pueden replicar en Honduras”.

EL EJEMPLO DOMINICANO

La reforma del sistema penitenciario de República Dominicana es uno de los más destacados en el mundo; dicho proceso de reingeniería carcelaria bien podría ser utilizada en Honduras, como referencia.

Dicha reforma se concentró en crear cárceles modelo que fueran reemplazando progresivamente a las cárceles del antiguo sistema, evidenciando la realización de un política pública de largo aliento pero sumamente efectiva.

Estas cárceles cuentan con instalaciones adecuadas y dignas para albergar a los internos, con personal especializado y diferenciado para llevar a cabo la labor de reinserción, y de rehabilitación (para alcohólicos y drogodependientes) junto con seguridad desmilitarizada. Esto fue acompañado de la adquisición de herramientas efectivas por parte de los internos para poder trabajar en el medio libre; además de un método de acompañamiento post penitenciario (con gran apoyo y participación de instituciones de la sociedad civil), que propicia la reinserción y la reunificación familiar, entre otras medidas.

Todos estos elementos, considerados en su conjunto, han generado un sistema penitenciario de excelencia que ha sentado precedentes a nivel mundial. Ante esto, el director de seguridad del sistema penitenciario Sueco (que tiene uno de los sistemas penitenciarios más eficientes del mundo) Chister Isaksson señaló hace algunos meses que “el sistema penitenciario de la República Dominicana, es un ejemplo para todos los países del mundo, ya que con tan pocos recursos económicos han podido hacer mucho”.

En la actualidad, República Dominicana cuenta con 20 nuevos centros penitenciarios de un total de 35, siendo lo más destacable que con pocos recursos, pero con mucha creatividad y voluntad política se ha logrado revertir en solo 12 años un sistema penitenciario que se caía, como el hondureño.

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