El Cardenal, Oscar Andrés Rodríguez, destacó en su mensaje en la homilía dominical, que la fiesta de la Madre Inmaculada de la Concepción, es propicia para reconocer “nuestro destino más verdadero, nuestra vocación más profunda: ser amados, ser transformados por el amor”.

“La palabra de Dios nos ilumina en esta fiesta, la Biblia ubica en el comienzo de la historia humana un hecho que intenta dar una explicación a nuestra situación de humanidad oprimida por el mal, en Génesis encontramos el pecado original, que tiene un rostro de seducciones, infidelidades, mentiras, errores, sufrimientos y maldiciones” expresó el máximo representante de la iglesia católica.

Añadió que el pecado no hace feliz a nadie, la humanidad se ve desgarrada por el pecado que nos empobrece, porque rompe nuestra comunión con Dios, haciéndonos pasar de la amistad al miedo.

“Desgarrada por el pecado que envilece la relación con el prójimo, generando acusaciones, injusticia, menosprecio y desgarrada por el pecado que genera el caos fruto de la ambición, la codicia y la corrupción” indicó el prelado.

Rodríguez Maradiaga afirmó que ” pero también en ese pasado se vislumbra una luz de esperanza que anuncia la victoria del bien sobre el mal, esa es la fiesta de la Inmaculada más que un privilegio es un hecho que nos llena de esperanza”

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