noviembre 24, 2020

En la vivienda A-27 de la nueva colonia 23 de Abril, zona Nuevos Horizontes, de Puerto Cortés, Emilia Cruz Torres y sus dos hijos, José Antonio y Emely Nazareth, vivieron un día de alegría porque recibieron de parte del presidente Juan Orlando Hernández las llaves de su propia casa.

José Antonio, de 17 años, está sentado en la entrada de la casa y anuncia que su madre Emilia Cruz se está cambiando para recibir la mejor noticia que ha esperado por muchos años: tener la vivienda que tanto soñó.

Para la familia de doña Emilia y de 80 más, de escasos recursos económicos, la vida les ha cambiado con las unidades habitaciones que han obtenido a una cuota accesible (3.100 lempiras mensuales, más pago de seguro) a través del programa Convivienda impulsado por el presidente Hernández.

Doña Emilia tenía claro que hoy recibiría las llaves de su propia casa, pero desconocía la visita que le harían el presidente Hernández y la primera dama, Ana García de Hernández.

Con el mandatario como huésped de honor, doña Emilia confió que precisamente la noticia que tendría su propia vivienda le llegó el día de su cumpleaños y le dio gracias a Dios por hacerle realidad su anhelado sueño.

Recordó que pagaba 1.500 lempiras de alquiler en una pequeña casa en la colonia Buenos Aires de Puerto Cortés, pero hoy, aunque paga 3.500 (la cuota más el seguro), lo hace para algo propio.

“Sé que lo que voy a pagar es mínimo y será mi premio por ser una mujer emprendedora, luchadora, soltera; no soy estudiada, pero tengo la gracia de Dios sobre mí”, señaló.

Doña Emilia sale todos los días a vender rosquillas en las aceras del mercado y, como ella mismo lo asegura, se sacrifica para poder pagar su casa. “Todos los días trato de ahorrar 100 lempiras”, confió.

También detalló que conseguir la prima de la casa le costó mucho, pero siguió contando- se le abrieron puertas que nunca se imaginó para obtener su vivienda.

Cambio de vida

Ver sonreír a doña Emilia es gratificante. Confiesa que ahora pasa menos estresada y hoy sí puede conciliar el sueño por las noches. En su casa propia duerme en paz, feliz, tranquila y confiando en Dios que Él le pagará la casa.

Doña Emilia se define como una mujer de fe, que se congrega en una iglesia evangélica de la comunidad y confesó que en 2013, precisamente un sábado, vio al presidente Hernández en su visita al municipio de Sabanagrande (Francisco Morazán) y dijo: “este hombre ganará las elecciones y me dará mi casita”.

Cinco años más tarde, sus palabras con la ayuda de Dios se hicieron realidad, al recibir de parte del presidente Hernández su propia vivienda digna.

En el diálogo con el mandatario, doña Emilia le dijo con orgullo que es ella la que vende en el mercado de Puerto Cortés las rosquillas de Sabanagrande y que ahora con su casa “quiero hacer muchas cosas más y vender pastelitos y pollo frito”.

Doña Emilia se quiso despedir con una frase que distingue al presidente Hernández: “Hay que trabajar y luchar para seguir adelante”.

Frases de alegría

“Estoy emocionada de poder tener mi casita propia después de andar tantos años alquilando. Sé que pagaré 3.500 lempiras mensuales, la misma cantidad que cancelo donde estoy alquilando. Sé que mi beneficio es que voy a pagar en algo propio. Está iniciativa del Gobierno es muy buena y esperamos que se hagan más proyectos como estos en otros lugares del país”. Mirza Arely Padilla, beneficiaria junto a su familia.

“Hoy es un día especial porque estamos inaugurando mi casa. Estuve alquilando por 12 años, pagando 2.500 lempiras, hoy serán 1.000 más pero por lo propio, algo que algún día va a ser mío. Se me ha cumplido el sueño de ser dueña de mi propia casa. Aquí viviré con mis tres hijos y mi esposo”. Mirna Johana Castellanos, beneficiaria, acompañada de sus hijos Jensy Anete, Johan Ariel y Gareth Ricardo.

“Estoy contenta porque he adquirido mi vivienda a precio moderado. De alquiler pagaba 3.000 lempiras, pero hoy en mi propia casa cancelo 3.600 lempiras. Ahora soy feliz porque no estoy con la incógnita de que estoy pagando algo que nunca va a ser mío”. Miriam Elizabeth Mendoza, beneficiaria.

“Me siento feliz porque ahora junto a mis hijos y esposo ya no seguiremos alquilando en lugares pequeños y con solo un cuarto. Por siete años estuvimos pagando 1.500 lempiras de alquiler. A las personas que aún no tienen su vivienda los invito a que inviertan en algo propio”. Zaira Dalila Aguilar, beneficiaria acompañada de sus hijos Alexis y Nataly Jilieth.

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