No hay justificación alguna para que un ser humano agreda a otro en un acto público, dijo el presidente Juan Orlando Hernández en relación a la condenable acción contra el hijo de dos periodistas ocurrida en Choluteca.

“No hay ninguna justificación para agredir a otro ser humano” y lo ocurrido en Choluteca es producto del momento de polarización que se vive en Honduras y en todo el continente, señaló Hernández en el acto de inauguración del Sendero El Pocito y la Capilla de la Virgen de los Remedios realizado en Tomalá, departamento de Lempira.

Hernández condenó el hecho en el que el hijo de los periodistas Wilson Berríos y Karen Sauceda resultara herido de gravedad en su rostro, luego de que algunos sujetos lanzaran una bomba molotov en la celebración de la Villa Navideña de la ciudad de Choluteca.

El mundo hoy en día está muy polarizado o hay mucho conflicto, hay mucho ataque a las instituciones más fuertes de la sociedad, y una muestra de eso en el continente ha sido Chile, donde incluso han llegado a quemar iglesias, principalmente católicas, dijo Hernández.

Comentó que incluso le ha sorprendido “cómo en San Pedro Sula han perseguido a pastores de la iglesia evangélica, o sacerdotes, tomando en consideración que ahora la polarización no es solo en el sector político, porque ahora llega a otros ámbitos de la población”.

La unidad y la hermandad

Es el momento de hablar de unidad, de hermandad -añadió Hernández- y “estos espacios (los lugares religiosos) deben servir para promover eso que tanto necesitamos”.

Aseguró que es necesario “volver a enfocarse en la familia y se requiere que los maestros se centren en promover los valores en las escuelas y colegios, que las iglesias promuevan encuentros y no desencuentros; los políticos, artistas, futbolistas y otros, deben influir antes que este tema se vaya de las manos”.

Refirió que “se hace necesario abordar el tema porque al revisar hoy por la mañana el triste acto suscitado en Choluteca, y no hay ninguna justificación para agredir a otro ser humano y mucho menos quitarle la vida a alguien”.

Recordó que igual se suscitaron otros episodios amargos en Tegucigalpa, en el Estadio Nacional, y al revisar de dónde son ese tipo de personas que cometen tales atrocidades se llega al denominador común de que provienen de familias desintegradas y que no prestaron atención a la formación de los hijos.

Asimismo, afirmó que es necesario que cada vez más las iglesias salgan de sus espacios de acción, a las plazas públicas, “para volver a lo que nos quieren quitar; quieren hacerlo por medio de un movimiento que se llama la transculturización, cambiar los valores por ese tipo de hechos violentos”.

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