octubre 25, 2020

Tegucigalpa. Debido a la preocupación creciente por la morbimortalidad asociada con los envenenamientos por mordedura de serpiente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró en el 2018 el 19 de septiembre como el Día Internacional de Concientización sobre la mordedura de serpiente.

Esto con el fin de instar a los gobiernos a abordar el problema de mordeduras de serpiente, con un trabajo multidisciplinario, establecer estrategias para potenciar la participación comunitaria, fortalecer la capacidad de respuesta de los servicios de salud, promover alianzas para mejorar la disponibilidad de recursos y garantizar la disponibilidad de tratamientos eficaces y seguros.

En el mundo cada año se registran cerca de cinco millones de mordeduras de serpiente y picaduras de escorpión, mayoritariamente en África, Asia y América Latina, de las cuales, entre 50 por ciento y 75 por ciento requieren tratamiento con antisueros para evitar el fallecimiento, una amputación o graves trastornos neurológicos.

En Honduras se atienden anualmente en promedio 782 personas mordidas por serpiente en donde los departamentos que se presenta más son: Olancho, Atlántida, El Paraíso, Yoro, Choluteca, Colón y en menor número el resto de departamentos.

La Secretaría de Salud busca crear conciencia en la población sobre las repercusiones que tiene en la salud de la población, las medidas de prevención que se deben tomar, la atención en los establecimientos de salud y la disponibilidad oportuna y permanente de sueros antiofídicos.

Una mordedura de serpiente es una lesión que suele dar, como resultado, heridas punzantes causadas por los colmillos del animal y el envenenamiento, en cuyo caso se llama emponzoñamiento ofídico.

Los efectos más comunes de todas las mordeduras de serpiente son el miedo abrumador, el pánico y la inestabilidad emocional, que pueden causar síntomas como náuseas y vómitos, diarrea, vértigo, desmayos, taquicardia, piel fría y húmeda.

El resultado de las mordeduras de serpientes depende de diferentes factores; entre ellos, la especie de serpiente, la zona corporal afectada, la cantidad inyectada de veneno y el estado de salud previo de la víctima.

Las mordeduras de serpientes no venenosas también pueden causar lesiones, a menudo debido a las laceraciones causadas por los dientes de la serpiente, o por una infección resultante. Una mordedura también puede desencadenar una reacción anafiláctica, que puede ser mortal.

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