octubre 22, 2020

Tegucigalpa. Con la pérdida de energía más alta de Centroamérica, Honduras ha concedido contratos irregulares y pagos privilegiados a generadoras de energía que tienen hoy en valor negativo a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), advirtió este miércoles la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).

El capítulo hondureño de Transparencia Internacional presentó un segundo informe sobre la crítica situación de la ENEE, en el cual reveló diversas irregularidades en contratos perjudiciales para las finanzas de dicha empresa y del Estado.

En un primer reporte, la ASJ develó que el porcentaje de las pérdidas de la ENEE representa aproximadamente el presupuesto de un año de Educación, casi el doble de Salud, el triple de Defensa y casi cuatro veces el de Seguridad.

En la segunda entrega, la organización no gubernamental indica que a julio de 2020, tomando en cuenta el activo, pasivo y el patrimonio de la estatal eléctrica, la empresa tendría actualmente un valor de – L 0.39 (- USD 0.016).

De abril de 2019 a marzo de 2020 había alrededor de 596,830 usuarios en mora con la ENEE. Si bien el sector residencial representa el 90% de los deudores con L 4,206,000,000, es preocupante que el sector industrial-comercial (8%) y el gobierno (2%) deban L 2,710,000,000 y L 3,040,000,000, respectivamente, cuando representan una cantidad pequeña de clientes. En consecuencia, el total de mora a marzo de 2020 representa el 34% de lo que la ENEE recaudó por la venta de energía eléctrica en todo el sistema durante 2018.

Ante la precaria situación financiera, se crean mecanismos para recaudar más dinero que impactan negativa y directamente a la población, con altos costos de energía para mantener a flote a la empresa, lo cual es insuficiente para recuperarla.

Contrato beneficioso

Los contratos y concesiones beneficiosas para empresas generadoras son otro de los factores que han perjudicado las finanzas de la ENEE. Tal es el caso de una empresa que participó en una licitación pública internacional, a raíz de la cual le fue adjudicado un contrato por 10 años para la zona de Choloma, en el norte de Honduras.

La rápida licitación inició ocho meses antes del vencimiento de los contratos anteriores, con expectativas poco realistas y condiciones de participación que solo dicha empresa podía cumplir (despacho de 227 MW en 30 días).

Cabe señalar que la Junta de Licitación recomendó no adjudicar; sin embargo, la Junta Directiva de la ENEE decidió dejar en suspenso el proceso, aunque la figura no existe bajo la ley, y un año después, el contrato fue adjudicado por Junta Directiva de la ENEE con la aprobación de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE).

La comisión evaluadora recomendó no adjudicar por el impacto financiero negativo del contrato, pero la Junta Directiva aprobó renegociarlo, cambiando las condiciones originales y comprometiendo un presupuesto que originalmente no tenía. Como resultado, la adjudicación del contrato con un alto precio representó costos que pudieron ser evitados por la ENEE, costos que finalmente son pagados por la población a través de sus facturas o mediante otros mecanismos de recaudación del Estado.

La empresa pactó además que el contrato reconociera la generación de energía desde el 2 de mayo de 2018, cuando el contrato fue firmado el 9 de noviembre de ese año, con lo que consiguió que la energía generada antes de la firma del contrato le fuera pagada con el nuevo precio y no con el precio anterior, como debió ser según la ley.

La ENEE ni la CREE aseguraron un proceso con base en la ley y comprometieron el presupuesto aparentemente sin tener un análisis económico-financiero sustentado.

Pagos privilegiados

Como un incentivo de la ENEE, se estableció que todo contrato que surgiera de la licitación tendría el beneficio de pago prioritario por medio de fideicomisos de la ENEE.

La empresa negoció también que otras generadoras de energía (10) –de las cuales solo una participó en la licitación- se beneficiaran al incorporar 14 contratos más con los mismos privilegios.

La mayoría de esos nuevos contratos que gozan del beneficio de “pagos privilegiados” fueron adjudicados mediante contratación directa.

De 2014 a 2019 más de 36 mil millones de lempiras fueron pagados a estas 15 empresas. Mientras los balances de la ENEE para 2020 registran una deuda de L 5,361,462,931 a empresas generadoras de energía por contratos actuales. El total de deuda a contratos actuales y pasados equivale a más de 12% del patrimonio de la ENEE.

Recomendaciones

A raíz de los resultados, la ASJ recomienda al Estado fijar reglas claras y mecanismos de revisión, evaluación y aprobación que regulen las negociaciones y el uso de diferentes herramientas financieras en la creación de tratos igualitarios a todos los generadores de energía.

A la ENEE, debe esforzarse en controlar la mora, pero es más importante realizar acciones sobre las pérdidas de energía en el país. Si bien los sectores del gobierno e industria-comercio representan una parte importante de la mora, es un número bajo de clientes que permite darle seguimiento. Para esto es necesaria la creación de una estrategia y plan que asegure el pago de esos clientes.

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