Preocupado por los hondureños que han regresado voluntariamente o deportados de los Estados Unidos sin haber alcanzado el “sueño americano”, el Presidente Juan Orlando Hernández dice que hay un compromiso de recibirlos con dignidad y ayudarles a su reinserción en la sociedad.

El Gobernante ratificó su apoyo a las personas que él llama “héroes anónimos” para que tengan la atención adecuada al regresar al país, pero también en la ruta migratoria y en sus visitas a los diferentes consulados en busca de colaboración diplomática.

El Presidente, al referirse a las vicisitudes que enfrenta el migrante hondureño en su travesía migratoria para llegar a la Unión Americana, dijo que “La vida del inmigrante es difícil desde el tránsito, hasta su estadía en Estados Unidos, porque se sufre riesgos hasta de muerte, encontrar trabajo, trato y legalizar su estatus”.

Aseguró que “por primera vez vamos a tener una política para atender a los migrantes. Una vez que retornen o estando fuera del territorio nacional, eso es uno de los grandes temas cruciales de nuestro Gobierno”.

Destaca que desde el pasado 15 de febrero se publicó en el diario oficial La Gaceta, la ley de Protección del Migrante, que es un trabajo que el Presidente Hernández realizó desde el año 2006, en conjunto con el actual ministro general del Gabinete de Gobierno, Jorge Ramón Hernández Alcerro, y fue impulsada en la legislatura anterior que él presidió y que finalmente es una realidad.

Ante las constantes quejas de hondureños que viven en el extranjero y continuando con la depuración del servicio exterior que comenzó desde que tomó posesión el pasado 27 de enero, el Mandatario informó que a más tardar la próxima semana comenzarán con las acciones administrativas de reestructuración de las embajadas.

Luego insistió que “quién esté al cargo del consulado en la ruta del migrante, en Estados Unidos o España, debe de ser alguien que tenga un espacio en su corazón y en su conciencia, de atender con dignidad a nuestros compatriotas que sufren al llegar allá, que los traten con altura, como debe ser.

Remarcó que las personas que están al frente de un consulado son servidores públicos y no un comerciante o empresario queriendo ganar de su ejercicio como funcionario, “su trabajo es prestar un servicio”.

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