La coordinadora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Migdonia Ayestas, dijo que en los últimos tres meses ha sido prácticamente imposible realizar un análisis para determinar si el número de homicidios ha bajado, aumentado o si se mantiene igual que en el 2013, debido a que el secretario de Seguridad, Arturo Corrales, ha puesto barreras para brindar información a este ente de la Máxima Casa de Estudios fundado desde el año 2005 con apoyo de la cooperación internacional.

«Esto nos impide comparar lo que están diciendo (en la Secretaría de Seguridad) con lo que realmente está ocurriendo en este momento», dijo.

De acuerdo con Ayestas una de las principales problemáticas es que «aun cuando se señale que se ha bajado los niveles de violencia e inseguridad, vemos casos impactantes que se están dando, como es el caso de los crímenes contra niñas y niños, además de la muerte violenta de tres o más mujeres en un mismo escenario (homicidio múltiple), incluso vemos que hay más encostalados que en años anteriores, 48 personas han sido desmembradas, también se han visto casos de gente que ha sido quemada en autobuses, este es un trato cruel, inhumano y degradante».

Mayor impacto

«Esas formas de muerte violenta es lo que hace que el impacto sea mayor y que las estrategias del gobierno por disminuir los niveles de violencia y criminalidad no den los resultados esperados, lo peor es que mandar policías y militares a las calles lo que ha hecho es trasladar el crimen», lamentó la funcionaria.

«Si estamos hablando de una seguridad ciudadana integral entonces estaríamos previendo estrategias que funcionen en el lado de la prevención y rehabilitación, de fortalecer las capacidades de la familia, las comunidades y dotar a las municipalidades de los instrumentos necesarios para poder desarrollar acciones que posibiliten a las familias tener esas relaciones sociales que ayuden a mejorar la convivencia y evitar que más jóvenes se involucren en actividades delictivas», señaló.

«El control y la represión no basta para combatir o disminuir el fenómeno de la inseguridad, hay que trabajar en el fortalecimiento de las capacidades de las personas y desarrollar acciones que posibiliten la rehabilitación de los privados de libertad», concluyó.

Fuente: Presencia Universitaria

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