Se estima que más del 60 por ciento de los empleos en América Latina provienen del sector Mipyme, generando el 30 por ciento del Producto Interno Bruto en la región.

El acceso a financiamientos y mejorar la competitividad de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) son algunos de los retos que el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) ha logrado a través de la creación y ejecución del Fondo Latinoamericano de Garantías (FLAG).

El FLAG, es un fondo fiduciario administrado por el CAF; creado para facilitar el acceso al crédito y fortalecer el sistema de garantías en al menos 18 países suscritos.

Las líneas de acción promovidas por este ente financiero internacional, también conocido como La Corporación Andina de Fomento, se enfocan en dos ejes principales: promocionar el acceso al financiamiento para establecer una inversión innovadora y la transformación productiva para mejorar la competitividad.

Operaciones de créditos, recursos no reembolsables, apoyo en la estructuración técnica y financiera de proyectos del sector público y privado, son algunos de los beneficios a los que acceden los países miembros.

Venezuela, Argentina, Bolivia, Chile, México, Panamá, entre otras naciones de habla hispana, generaron políticas de Estado que promovieron soluciones efectivas para el desarrollo de las Pymes.

Las garantías: un obstáculo para la aprobación de préstamos

Para las autoridades del CAF, las garantías se convierten en un obstáculo para los pequeños y medianos empresarios, ya que muchos no pueden cumplir los requisitos de las instituciones financieras privadas, evitando el acceso a los préstamos.

Lo anterior, ha sido fuertemente contrarrestado por el ente bancario latinoamericano, quienes con el financiamiento cubren un porcentaje significativo de los montos capitalizados y ofrecen un refinanciamiento a instituciones nacionales de garantías.

La misión es impulsar el desarrollo sostenible e integral de la región con fondos destinados a realizar proyectos de cooperación técnica y otros servicios especializados, tantos del sector público como el privado.

Honduras, no es la excepción y el acceso a créditos es un problema que el gobierno y los representantes de las Mipymes han tratado de mejorar desde muchos años atrás.

La Ley del Sistema de Fondos de Garantía Recíprocas, aprobada en el año 2011 por el Congreso Nacional, es producto del interés de ambos sectores enfocados en la creación de capital de garantía.

Asimismo, con la aplicación de la ley se permite optar a préstamos con una cobertura de un 50 por ciento del monto que se financiará, respaldado por el Banco Hondureño para la Producción y la Vivienda (Banhprovi), el Régimen de Aportaciones (RAP) y la banca privada.

Entre los beneficios que se les brinda a las Pymes, además de facilitar créditos, es el fortalecimiento de la participación en los procesos de producción de bienes y servicios para propiciar contrataciones y adquisiciones público privadas.

Honduras aún no está inscrito en la FALG

El vicepresidente de la Sociedad de Garantías Recíprocas, Juan José Lagos, aseguró que Honduras aún no está suscrita al Fondo Latinoamericano de Garantías, lo que priva al país de acceder a financiamientos en pro del desarrollo de uno de los sectores económicos más importantes.

Lagos, indicó que para que Honduras logré ser miembro de la FLAG es necesario solicitar al CAF su ingreso vía legislativa; debe ser el Congreso Nacional que envíe una solicitud.

Al ser aceptada por las autoridades del Banco de Desarrollo de América Latina, el país suscribiente aporta unos “20 mil a 50 mil dólares anuales”, suma relativamente mínima comparada con los beneficios concedidos.

Para el representante de las Mipymes, el actual gobierno debe proponerse el ingreso de Honduras a la CAF, ya que este cuenta con capitales cinco veces mayores al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) lo que asegura su solidez financiera.

Por: Faria España

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