Un grupo armado llamado Boko Haram que en una traducción aproximada significa ‘la educación occidental está prohibida’ y dirigida por un fanático enloquecido, como no podría ser de otra manera, ataca todo lo que sea occidental, huela a democracia o a derechos de la mujer.

Como es habitual en estos casos utilizan a la mujer para llegar a su destino final: instaurar un califato islámico en el norte de Nigeria. A su cruel y sádico líder lo hemos podido ver en las últimas semanas en todos los informativos amenazando con vender, violar y matar a centenares de niñas que ha ido secuestrando.

Es curioso que este grupo, a los que algunos piensan que están siendo financiados por Al Qaida, no ataca siempre a sus enemigos cristianos u occidentales. Dos de cada tres víctimas son musulmanes.

Sus secuestros son un aviso. Aquellos que no sigan sus postulados serán agredidos. Para entendernos, son la versión nigeriana de los talibanes de Afganistán y los centenares de niñas secuestradas son como Malala de Pakistán, Nassima de Afganistán o tantas y tantas niñas a las que no se les permite acceder a la educación y por lo tanto a la libertad y al derecho a vivir sus vidas.

Se apoyan en unas presuntas creencias para atacar a la mujer y eso es más de lo mismo. Acordémonos de las prostitutas infantiles en el sudeste asiático, de las niñas-viudas hindúes que llegaron a esa situación tras ser obligadas a casarse con ancianos, a las jóvenes a las que se les practica la ablación o a las niñas soldado. Son diferentes versiones de un mismo ataque a los derechos de las mujeres.

Y lo más preocupante del caso es que ni el Gobierno de Nigeria ni las Fuerzas Armadas han movido un dedo hasta que el tema se internacionalizó. Tanto en este caso como en la trata de mujeres que se lleva a cabo de forma habitual en Nigeria, suelen mirar hacia el otro lado mientras que castiga las uniones homosexuales con catorce años de cárcel.

Pero ahora que desde Michelle Obama, Hillary Clinton, pasando por Malala a las más reconocidas actrices francesas se han fotografiado en las redes sociales de todo el mundo pidiendo la vuelta a casa de las niñas secuestradas y ahora que todos los líderes políticos occidentales han pedido explicaciones al Gobierno de Nigeria, éstos han aceptado ayuda militar y de los servicios de información. Han tardado un poco en actuar teniendo en cuenta que este grupo de asesinos fanáticos se fundó en el año 2002.

Paralelamente han decido organizarse los ciudadanos creando los llamados Grupos vecinales de autodefensa que se han tomado la justicia por su mano asesinando a centenares activistas de Boko Haram.

El actual líder del grupo, Abubakar Shekau, es un individuo sin escrúpulos a los que sus seguidores prefieren definirlo como un ser solitario, aunque en realidad es uno de los terroristas más buscados y que mejor sabe huir de sus enemigos internacionales. En su haber tiene más de cuatro mil asesinatos y uno de sus mensajes favoritos: «Disfruto matando a todo aquel que Dios me ordena matar, de la misma manera que disfruto matando pollos y carneros».

La realidad es que su violencia es inmensamente mayor a la del fundador del grupo, Mohamed Yussuf, el cual prefería atacar a policías y militares pero que nunca se atrevió a lanzarse contra la población civil. A pesar de su agresividad sus enemigos lo valoran ya que este hombre de unos 40 años tiene una gran habilidad de penetración en los poblados del norte del país al conocer los múltiples idiomas de la zona.

Su cabeza vale siete millones de dólares para los Estados Unidos pero sería bueno saber quién le ha vendido su arsenal militar, incluido tanques. Este punto es muy importante. Hasta el momento sus acciones han sido más o menos toleradas pero su fama ha traspasado fronteras y se ha convertido en un enemigo mundial.

No hay que olvidar que Nigeria es el país del continente africano con el PIB (Producto Interior Bruto) más alto, superando incluso a Sudáfrica, pero la realidad es que el 60% de la población vive con un dólar al día. Los 168 millones de nigerianos forman parte, aunque no lo disfrutan a nivel personal, del primer productor de petróleo de África.

Realmente deberíamos preguntarnos por qué tanto desprecio hacia el sexo femenino en un país en donde la trata de mujeres y niñas está a la orden del día con el visto bueno de los poderes.

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