“Nace y sale a la calle para hacer la revolución”, auguró el presidente bolivariano Nicolás Maduro en su cuenta de Twitter.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, es el principal inpulsor de este diario. El órgano de difusión del PSUV ya está en la calle y contó con la supervisión en la imprenta del propio mandatario bolivariano.

Cuando anunció su creación, el chavista aseguró que Cuatro-F serviría para “desmontar tantas campañas de manipulación”. Según la oposición, durante los últimos 15 años de socialismo, el Gobierno no sólo ha acumulado un gran número de diarios, televisoras y radios, sino que está adquiriendo medios independientes en un intento por silenciar a sus críticos.

De hecho, desde la compra del único canal de televisión abierta crítico al gobierno, Globovisión, a mediados del año pasado, varios medios han cambiado de propiedad y, con ello, de línea editorial.

Noticias 24, Últimas Noticias, El Mundo y, más recientemente, el diario privado más antiguo del país, El Universal, pasaron de criticar al gobierno de Maduro a posiciones condescendientes poco después de cambiar de dueños. Decenas de articulistas de opinión críticos al gobierno fueron echados o renunciaron a El Universal recientemente.

Además, numerosas publicaciones han tenido que recortar el número de páginas de sus ediciones o directamente, achicar su tirada para poder hacer frente a la escasez de papel para imprimir los periódicos.

Es que en Venezuela desde 2003 rige un control estatal de cambio que impide la libre compraventa de divisas, administradas exclusivamente por el Estado, que las vende de manera condicionada, en montos limitados.

Para los dueños de los medios, los atrasos en la asignación de dólares representan un intento del Gobierno para “silenciar” voces críticas, una posición compartida por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), al tiempo que dirigentes oficialistas han hablado de intento de “chantaje político” con las denuncias de escasez de papel.

La SIP denunció en marzo pasado que las medidas cautelares contra el director de Tal Cual y un columnista forman parte de una estrategia oficial contra la libertad de expresión en el país.

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