Las autoridades de la Alcaldía del Distrito Central trabajan en un proyecto para cambiar el modelo de administración de los mercados municipales de la capital, con la finalidad de que se conviertan en autosostenibles para beneficio de los adjudicatarios, quienes tendrían que pagar por los servicios públicos que utilizan en sus puestos.

Se trata de un plan de administración delegada que será supervisada y controlada para evitar abusos en contra de los vendedores, en el que la municipalidad dejará la administración de los centros de venta y pasará a ser un ente regulador, explicó el gerente de Orden Público de la comuna, Alejandro Agurcia.

Aún no se sabe cuándo se comenzará a realizar los cobros, que están orientados a que cada locatario asuma la responsabilidad de pagar el servicio de agua potable, luz eléctrica y los gatos de mantenimiento del local, detalló.

Indicó que bajo esta modalidad los ingresos que se perciban irán a un fideicomiso para que sean manejados por los mismos arrendatarios y que estos lugares ya no dependan más de la administración municipal.

De momento solo hay seis mercados que están pagando, siendo estos el San Miguel, Los Dolores, Séptima Avenida, San Isidro, Perisur y el de mariscos que funciona en la zona de La Isla. Los que todavía no lo están haciendo son el Zonal Belén, Jacaleapa, San Pablo, Álvarez, Colón y La Isla, pormenorizó.

Para la alcaldía “es una carga financiera bastante onerosa, alta”, pues estos sitios fueron creados con un fin social “pero en muchos de ellos ya se ha perdido eso” porque persiguen el lucro, estimó.

Señaló que la iniciativa será socializada con las asociaciones de vendedores para crear un esquema legal que permita el beneficio de los comerciantes, ya que algunos dirigentes solo buscan lucrarse con el manejo de los baños y estacionamientos, pero no quieren pagar ni la vigilancia.

“En ningún momento dicen que se van a echar la carga de pagar servicios públicos, vigilancia y mantenimiento que corre por cuenta de la alcaldía”, aunque la norma general debería ser que cada puesto tenga su medidor “y que cada quien pague lo que consume, como lo hace cualquier comerciante legalmente constituido”, remarcó.

Agurcia especificó que hay centros de abasto que no pagan ni la boleta correspondiente a la “tasa por arrendamiento de puesto fijo en los mercados municipales”, por la cual se cobra una cantidad que es prácticamente simbólica porque su valor es de 150 y 360 lempiras al mes.

Reconoció que este es un tema polémico por tratarse de tocar el bolsillo de los adjudicatarios, sin embargo “tenemos que ser responsables”.

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