El Barcelona de este año, a estas alturas es el sector equipo más goleado de Primera y muestran debilidad defensiva que no es posible ya achacar con la irregularidad del portero alemán, Ter Stegen que ho y no defendía la meta culé en Sevilla. Perdió el campeón en el Sánchez Pizjuán ante un Sevilla que no estaba en su mejor momento y que, además, no demostró fortaleza técnica y mordiente para sacar adelante el partido.

Aunque es verdad que los palos tuvieron la culpa de que el Barça se dejase los tres puntos en el Pizjuán porque Neymar, Luis Suárez y Sandro se toparon con ellos y con un gran Rico para no perforar la meta sevillista, también lo es que la banda derecha de los catalanes, sin Dani Alves, fundamentalmente, demuestra una endeblez más que preocupante. Pero no es el único defecto de la zaga. La baja forma que demuestra el central Piqué lastra también a su equipo.

Y es que el Barça no defiende bien y le gusta un mundo acertar con la meta contraria. Así, en la actualidad, con Leo Messi en el dique seco, lesionado, el grupo de Luis Enrique parece capaz de perder muchos partidos si es que nadie lo remedia.

Marcaron Krohn-Dehli, Iborra por el Sevilla, y Neymar por los culés en el tramo final del partido en el que parecía que el Barcelona sería capaz, al menos, de llevarse de Nervión un punto. Pero sin controlar los partidos es imposible. Cualquier rival le hace daño. Se lo hizo el Sevilla en un cuarto de hora fantástico.

En el primer tiempo, dos postes impidieron la ventaja del Barcelona al descanso. Piqué desaprovechó un balón que se paseó por la línea de gol, después del saque de una falta de Neymar. Y pocos instantes después, fue Luis Suárez quien probó desde la esquina del área con una rosca que acabó en la cruceta. En ese tramo, con un Sevilla muy débil y asustado, los azulgrana consiguieron tener varias ocasiones.

Pero llegaron los nervios al Barça que se presentaba en el Pizjuán con Mascherano en el centro del campo, que hizo las labores de libre cuando los laterales se impulsaron por banda y en el centro de la zaga con un mermado y lento Piqué y un Mathieu despistado.

Además las bajas de Iniesta y Rafinha -y la falta de Arda- provocaron que Sergio Busquets dejara su posición natural para jugar de interior en una zona adelantada en la que hace aguas. Por eso Rakitic, otra vez bien, fue el único de la medular que jugó mu cómodo.

Pero si el Barcelona había mandado durante 45 minutos aunque sin materializar en la primera parte, en tan solo 15 minutos todo se fue al traste para los de Luis Enrique en la misma medida en que el Sevilla comenzó a sentirse cómodo agazapado atrás y saliendo rápido. Ocurrió al comienzo d la segunda mitad, cuando los de Unai Emery fueron capaces de tomar ventaja nada más volver de vestuarios.

Entre Gameiro y Krohn-Dehli, incisivos y rápidos desnivelaron el marcador. El primero con un control lprimororo y el segundo viendo el pase magistralmente. Y es que el danés es el socio perfecto para un abordaje y también para manejarse con pausa en una jugada. Así lo hizo para esperar y centrar a Iborra el 2-0.

Y como el Barcelona demostró ante el Leverkusen que es un equipo capaz de remontar, el Sevilla mostró sus miedos y reculó demasiado. Trémoulinas ayudó con una mano que Gil Manzano, el árbitro, consideró penalti. Neymar lo hizo bueno. Marcó el brasileño.

La estrechez del marcador intimidó a los locales, como si en vez de jugar con ventaja le hubiera caído un martirio. Retrasaron líneas y se multiplicaron para evitar el empate. El palo lo evitó en un chut de Sandro. El Barcelona debe poner sopluci´n a su blandura defensiva y el Sevilla ya mira arriba con ganas de escalar.

Fuente: Que.es

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