Una mujer de 40 años aseguró que vivió los momentos más difíciles de su vida cuando se enteró que los pandilleros de su colonia habían reclutado a su hijo y tras golpearlo lo tenían privado de libertad en una casa destroyer al sur de San Salvador.

La maestra de profesión relata cómo recuperó a su primogénito de las garras de las pandillas y comenta que éste ya había sido escogido para unirse a estos grupos criminales.

La educadora expresó que uno de sus hijos tiene 14 años y en tres ocasiones había sido golpeado por pandilleros ante su negativa de incorporarse a la estructura de la MS que opera en la populosa colonia en la que residían.

Sin embargo, el joven había sido valiente y reiteraba que prefería continuar con sus estudios básicos y prepararse académicamente como su madre siempre le había aconsejado.

La pesadilla para esta mujer inició en octubre de 2014 cuando llegó a su vivienda y no encontró a su hijo. Unos vecinos le informaron que varios pandilleros habían llegado a su casa y se lo habían llevado a la fuerza con rumbo desconocido.

Llorando por las calles de la colonia, la maestra preguntó a mucha gente si sabían dónde se encontraba el menor, situación que generó lástima en una pandillera que le confesó que sus compañeros tenían al joven en una comunidad vecina, pero advirtió no revelar su identidad.

“Yo salí como loca a las calles a buscar a mi hijo. Sabía que si me tardaba los pandilleros podrían matarlo y hasta desaparecerlo. Gracias a Dios una pandillera se apiadó de mí y me dijo dónde lo tenían”, explicó preocupada mujer.

Sin pensarlo por mucho tiempo la mujer acudió a la casa destroyer que le habían indicado y efectivamente encontró a su hijo golpeado y amarrado al interior de una de las habitaciones de la vivienda.

“Les supliqué y me hinqué ante los pandilleros para que me devolvieran a mi hijo. Ellos me dijeron que él ya era parte de la clica y que no lo dejarían ir”, relató la mujer que labora en una escuela pública de la zona central del país.

Abandono de su hogar

La profesora explicó que no se cansó de rogar a los delincuentes para que liberaran a su hijo, hasta que accedieron, pero le dieron una hora para irse con el joven y abandonar la colonia.

“Yo rapidito les dije que sí. Que no me importaba abandonar mi casa, pero que me devolvieran a mi muchacho”, recalcó la mujer.

La maestra afirmó que tenía 30 años de residir en el lugar y en un abrir y cerrar de ojos tenía que dejar todo atrás; sin embargo, no le importó siempre y cuando pudiera salvar la vida del adolescente.

La mujer huyó de la capital y se refugió en la casa de un pariente donde actualmente vive un poco más tranquila; su hijo inició el 6° grado en una escuela pública y están tratando de recuperar su vida normal.

La víctima de la delincuencia aseguró que su vivienda ahora está ocupada por otro familiar que le está “cuidando sus cositas”, pero que espera vender la propiedad para buscar otro lugar menos peligroso donde residir.

Fuente: www.lapagina.com.sv

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