Hace 200 años, Gales reclamó ser la capital de la sanguijuela en Europa y ahora está de vuelta en el mapa por motivos similares.

En la cúspide de la revolución industrial británica, durante la llamara era victoriana, se utilizaron 42 millones de sanguijuelas para desangres médicos.

Era un mercado valorado en unos US$1,5 millones al año, muchísimo a los precios del siglo XIX, y un cuarto de esas ganancias se obtenían en Gales.

La práctica se diluyó a principios del siglo pasado, debido a que las sanguijuelas estuvieron a punto de extinguirse y los beneficios de que se usaran para fines médicos fueran cuestionados.

Pero ahora la cría de estos animales invertebrados ha regresado en esta región de Reino Unido.

Puede que esté muy lejos de los 42 millones de antaño, pero las 60.000 sanguijuelas que ofrece al año a hospitales de toda Europa hacen de Biopharm Leech, en la ciudad de Swansea, el mayor proveedor de este rubro medicinal en Reino Unido.

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