Por Elin Rodríguez

En este Mes de la Independencia, Presencia Universitaria fue a Yuscarán, pueblo donde 256 años antes llegó Juan Bautista Morazzani, abuelo del paladín Francisco Morazán Quezada. Morazzani venía procedente de la isla de Córcega, y para hacer negocios con la corona española tuvo que españolizar su apellido.

El historiador Héctor Cortés asegura que el abuelo de Francisco Morazán fue don Juan Bautista Morazzani (cuyo apellido españolizó por Morazán). Fue bautizado en la iglesia de San Roque, en Roma, (destruida posteriormente por un incendio) y que siempre profesó la religión católica. El apellido Morazzani es corso, es decir oriundo de la isla de Córcega situada en el Mediterráneo, y que fue cedida por los genoveses a Francia en 1768.

Para poder viajar al nuevo continente tuvo que rendir información de “limpieza de sangre”, pudo viajar a América con pasaporte extendido por el cónsul general de Córcega, el conde y caballero de Cardi, quien representaba en España a su Majestad católico el Rey de Córcega. Su hermano Ángel María se dedicaba a los transportes marítimos del Mediterráneo Occidental por los pueblos de Italia, Francia y África del Norte. Ángel María es padre de Pablo Morazzani, también establecido en Yuscarán a petición de su tío Juan Bautista Morazán para que le asistiera en sus trabajos mineros en Real de Minas San José de Yuscarán.

Don Juan Bautista, ya con su apellido españolizado Morazán, se estableció en Yuscarán en 1765, en calidad de comerciante y habilitador de Minas (aportador de capital para el trabajo minero). Estableció en la ciudad de Yuscarán La Casa del Truco, un local comercial donde los mineros cambiaban la plata o el oro por enseres o suministros para la minería. Posteriormente don Juan Bautista cambiaba esta plata en la ciudad de Guatemala por plata amonedada, es decir monedas de plata.

Casa Familia Morazan en Yuscaran

Esta es la casa donde el abuelo del paladin vivía y tenÍa su negocio. Hace cuatro años se incendió y ahora se construyó una casa estilo colonial, pero muy moderna.

En 1778 don Juan Bautista le compra a don Bernardo Fernández Reconco, un poderoso minero español, la casa que está enfrente de la plaza y que hoy pertenece a la familia Mondragón Cortés. En 1781 fue comisionado por el Alcalde Mayor de Tegucigalpa para ser Juez de Visitas de minas en Yuscarán.

Don Juan Bautista Morazán llegó a ser el hombre más rico de Yuscarán, sus posesiones incluían comercios, minas, haciendas y gran cantidad de esclavos que compraba en el mercado de esclavos de León, Nicaragua.

En Yuscarán, de la entonces provincia de Comayagua, contrajo sus primeras nupcias en 1759 con doña Gertrudis Alemán, hija de don Francisco Antonio Alemán y hermana de doña Águeda Alemán; enlace del que nació en 1761 su hijo primogénito José Eusebio Morazán Alemán, posteriormente de este matrimonio nace en 1771 José Inés, quien se dedicó al sacerdocio.

José Eusebio Morazán se casó en Tegucigalpa en el año 1791 con Guadalupe Quezada Borjas, el primer hijo de este matrimonio fue el general Francisco Morazán, la más grande figura de Centroamérica.

Volviendo a don Juan Bautista Morazán, ya viudo se casó por segunda vez en 1773 con la también yuscaranense María Luisa Espinar, hija de don Thomas Espinar y María del Carmen Carranza. De este matrimonio nacen en Yuscarán sus hijos Rita, Bernabé, Juana Josefa, Juan Miguel y Jacinto Morazán Espinar.

Su tercer matrimonio fue en 1789 con doña Ana Manuela del Castillo, con quien procreó a Juan Nepomuceno y a María de la Concepción Morazán del Castillo, nacidos en Yuscarán. Don Juan Bautista Morazán muere a principios de 1792, no pudiendo conocer a su nieto José Francisco, quien daría gloria e inmortalidad a su apellido Morazán.

Por su parte el historiador Pedro Miguel Flores, escritor del libro “Yuscarán y algo más”, asegura que Juan Bautista Morazán fue comerciante y nunca fue minero, como lo indican algunos historiadores; comerciaba con azogue, mercurio y material minero que importaba directamente de la corona española y compraba materiales en Yuscarán y los transportaba en Guatemala.

Flores tiene documentos de listados de lingotes de plata que Juan Bautista Morazán llevó en 1786 y 1987 a Guatemala, el peso, la ley y el valor de esos lingotes, documentación que se encuentra en la biblioteca centroamericana de la Capitanía General de Guatemala.

Hay algo muy importante, Juan Bautista Morazán tuvo una hija con una esclava llamada Eusebia Bonilla, procedente de Danlí, a quien nombraron Francisca Morazán y en el marginal llevaba las iniciales M. L. que significa -mulata libre- posteriormente Eusebia Bonilla tuvo más hijos de otro hombre esclavo a los cuales les puso el apellido Morazán, por eso Flores dice “en Honduras y el mundo existen muchos Morazán de apellido, pero no de sangre”.

En ese sentido asegura que nadie de los Morazán que vive en el mundo puede presumir ser descendiente directo de Francisco Morazán, ya que el paladín solo tuvo una hija legítima y los demás son naturales. En Guatemala tuvo con una española, en Honduras tuvo a José Francisco Morazán Moncada, quien fue el que escribió el testamento horas antes de que lo fusilaran, según Flores, Morazán le dijo a su hijo que se retirara de la política antes de morir.

Es por ello que Morazán Moncada emigra a Chinandega, Nicaragua, y procrea tres hijos: dos mujeres y un varón, este muere a la edad de 14 años sin dejar hijos, por lo tanto el apellido no se traspasó, y Manuela se fue para Italia y se hizo monja, la única descendencia que le quedó a Morazán fue por parte de Carmen Morazán, pero se perdió el apellido debido a que las mujeres hacen perderlo.

Finalmente la tumba de Juan Bautista Morazán se dañó al construir la escuela Ramón Montoya C. en el cementerio que data del Período Colonial.

Tomado de Presencia Universitaria

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