noviembre 30, 2020

Tegucigalpa.- El 26 de abril de 1979, una madre dio a luz a un niño de cabello negro, de tez trigueña y de ojos claros, al cual le llamó Erick Luna, nació como cualquier otro niño normal, su infancia la vivió igual a los demás menores de su edad, pero el futuro diría que ese niño del barrio Morazán de Tegucigalpa, sería uno que se diferenciaba de muchos por su voluntad de servicio.

Su humildad, su solidaridad, sus respeto hacia las demás y sus ganas de ayudar al prójimo eran los valores que diferenciaban aquel joven de los otros adolescentes del populoso barrio de la ciudad capital.

En su niñez, Erick jugó sus potras del barrio y junto con sus amigos asistía a la escuela en donde encontró varias amistades con quienes su liderazgo siempre fue símbolo de marcación.

Un personaje en la Secundaria
Al ingresar al colegio, Erick Luna seguía siendo un personaje de liderazgo, participaba en las directivas de su aula, en frentes estudiantiles donde dejó un legado de amigos que lo admiraban por su espíritu de colaborador, así fue creciendo un personaje social, que ayudaba a unos y a otros sin pedir nada a cambio.

La vida de Erik en la educación media sin duda era algo espectacular, debido a que ahí fue donde comprendió que el tenia un mensaje de solidaridad para todas aquellos que lo necesitaban, una mano amiga para aquellos que ocupaban y una vida llena de amistad para compartir con los que se le acercaban.

La vida de Erick sin duda era envidiable, por su capacidad y dedicación a los demás, pero eso era poco para lo que le tenía preparado su futuro.

En la Universidad no fue la excepción
En el año 2003, Erick Luna ingresa a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, donde emprende una lucha para lograr el sueño de convertirse en un profesional del Periodismo.

En esos tiempos este joven con apenas 17 años de edad, le apasionaba el futbol y admiraba a uno de los equipos que no eran de la zona, pero que sentía un sentimiento de amor por ese club el cual marcaria la historia de su vida.

El Real España era el equipo de sus amores, asistía a presenciar cada partido de la maquina con un grupo de amigos aficionados, cuando venía de visita al Estadio Nacional.

El Real España era su equipo, por el que moría y es por eso que decidió en una reunión, en una mañana de 1996, con un pequeño grupo de amigos formar una barra de apoyo a su amado equipo en Tegucigalpa a la cual llamarían la Mega Barra.

Un logro que marca su vida
Y en 1999, tan solo tres años después crearían la organización a la que llamaron Boret, su objetivo era la proyección social, de ayuda a quien más lo necesita, especialmente niños y ancianos, ellos querían traer una Mega sonrisa a quienes la situación no los hacía reír, una sorpresa a quienes el mundo no los había favorecido y una cara de felicidad en medio de la tristeza.

Boret, fue un grupo de amigos que se comenzó organizando en el sector de sombra norte del Estadio Nacional de Tegucigalpa como una barra de apoyo al equipo Sampedrano. Su inicio fue el apoyo fundamental al equipo en la capital pero solo años después deciden ser algo más que una barra y se convierten en una organización para realizar el bien común.

Es así es como Erick comienza una carrera de solidaridad atendiendo niños, jóvenes y adultos en salas de emergencia de hospitales, centros de rehabilitación a los cuales les llevaba un “regalito” para lograr alegrar un rato la vida.

Erik seguía con el grupo de amigos organizados movilizándose por el país, llenando sonrisas a miles de personas especialmente a niños que se encontraban en los hospitales.

Erik forma parte Boret desde sus inicios, comenzó con el grupo tocando el bombo, después fue escalando puestos en la junta directiva de la organización, hasta convertirse hoy en día como PRESIDENTE VITALICIO de la benemérita organización.

Su título como presidente vitalicio se lo otorgaron en el año 2010, debido a su gran desempeño dentro de la organización en la cual se desempeñó como coordinador de barra, secretario, hasta llegar a presidente por ley y seguidamente a vitalicio.

Profesional con amor al prójimo
En el año 2010 Erik Luna se convirtió también en Licenciado en Periodismo, profesión que no ha desempeñado en medios de comunicación, pero si en el área de las relaciones públicas en distintas empresas privadas que han visto en su personalidad y carisma, un hombre de suma confianza.
Actualmente Erick sigue coordinando Boret, y es colaborador del nuevo Organismo de Prensa Deportiva de Honduras.

Erik junto a BORET a llevado sonrisas a varias regiones del país como Tegucigalpa, La Ceiba, Tela, Danli, San Pedro Sula, entre otros lleva un regalo y sonrisas con el apoyo de jugadores del España, junta directiva y algunos colaboradores sobretodo de la empresa privada.

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