“La violación de los derechos humanos persiste y se profundiza, hay una pedagogía de la crueldad que se impulsa desde el poder ejecutivo para no permitir la realización de los derechos de las personas privadas de libertad”, manifestó la defensora de derechos humanos Alba Mejía.

Señaló que lo más grave que se tiene en la actualidad es el aislamiento a que están sometidas las personas recluidas en El Pozo acción prohibida por Naciones Unidas.

“Probablemente Honduras cuando vuelva el comité de Derechos Humanos va a tener una recomendación en el sentido de que cierren este tipo de cárcel, porque más bien en otros lugares del mundo las cárceles están cerrando, en Holanda por ejemplo y la convirtieron en un refugio para las personas que vienen de otros lugares”, indicó.

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