Que la salud es lo más importante es una frase que escuchas y quizás repites a diario sin prestarle la atención que se merece. Y no es hasta que se presenta una enfermedad que realmente descubres cuánta razón hay detrás del más cierto de los clichés. El deterioro de la salud y la aparición de las enfermedades muchas veces pueden evitarse con unas pruebas de control y detección muy sencillas. Considera estas pruebas como tus mejores armas para proteger tu salud e incluso para salvarte la vida. ¿Sabes cuáles exámenes se deben hacer las mujeres? Aquí encontrarás una guía.

Si tuvieras un tesoro o algo muy, muy valioso, seguro que lo protegerías y lo cuidarías, ¿cierto? Y dime: ¿hay algo más valioso o importante que tu salud? Es lógico entonces que la cuides con todas tus fuerzas y los medios a tu alcance. Para ayudarte en esta tarea te ofrecemos una guía de las pruebas de control y prevención que las mujeres deben hacerse y cuándo. Presta atención a esta información y proponte que este sea el año en que vas a darle a tu salud la importancia que se merece.

¿Por qué son importantes las pruebas de control y prevención?

Si es difícil enfrentar un diagnóstico de una enfermedad crónica como la diabetes o la osteoporosis, que puede tener consecuencias serias para la salud y la calidad de vida, ¿te imaginas el impacto que te causaría que el médico te confirme que la prueba del VIH ha dado positiva o que te detecten un cáncer? Ese momento tan penoso puede retrasarse y hasta evitarse por completo si se detectan y se controlan las anormalidades, como por ejemplo, una elevación de la glucosa (azúcar) en la sangre antes de que se declare la diabetes, o se retrasa, mediante ejercicios y medicamentos; o que la pérdida ósea (del hueso) progresiva se convierta en osteoporosis. En otros casos, cuando se detecta la enfermedad en una etapa temprana (como la infección con el VIH o el cáncer), resulta mucho más fácil de combatir y se aumentan considerablemente las probabilidades de supervivencia.

Tu calendario personal de pruebas

Las pruebas de control y prevención que necesitas hacerte y su frecuencia dependen no solamente de tu sexo, sino de tu edad, factores de riesgo e historia familiar (antecedentes en tu familia). Una visita a tu médico de cabecera para hacerte un buen chequeo es el primer paso fundamental que debes tomar. El resultado de ese chequeo y las pruebas clínicas determinarán tu estado de salud general y de ahí la frecuencia con que debes seguirte revisando.

A continuación, te ofrecemos una lista con las pruebas de control más comunes y las recomendaciones que hace la U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF por sus siglas en inglés). Esta organización está integrada por un grupo de expertos en prevención (que incluye desde internistas, pediatras, médicos de medicina general hasta especialistas, como ginecólogos y obstetras), cuya misión es ayudarte a detener el inicio y el desarrollo de las enfermedades. La siguiente lista incluye las recomendaciones generales de dicho grupo, que puedes utilizar como una guía preliminar, pero lo ideal es que tu con tu doctor establezcan tu propio calendario personal.

Las pruebas de control y prevención recomendadas para las mujeres

1. Prueba para detectar el cáncer cervical (o del cuello del útero). Este examen se conoce como Papanicolau o simplemente “Pap”. Esta prueba la realiza tu ginecólogo o proveedor se servicios de salud en su consultorio. La USPSTF la recomienda cada 3 años a todas las mujeres mayores de 21 años, o incluso antes de esa edad si la persona ha estado sexualmente activa durante mínimo tres años.

Entre los 30 y los 65 años, si deseas que te hagan el examen de detección menos frecuentemente, puedes seleccionar la combinación de la citología (o Papanicolau) y la prueba del virus del papiloma humano (VPH) cada 5 años, que ofrece los mismo benéficos que la citología sola.

La USPSTF recomienda que las mujeres que han tenido una histerectomía en las que se les ha quitado el cérvix (el cuello de la matriz) no necesitan esta prueba. La frecuencia de la prueba puede cambiar si ha habido un resultado positivo anteriormente o si tu médico te lo recomienda teniendo en cuenta posibles factores de riesgo.

Existe una vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), el principal causante del cáncer cervical. Consulta con tu doctor si la recomienda en tu caso, o en el de tus hijas/os adolescentes, por ejemplo.

2. Prueba para detectar el cáncer de seno (mamografía). La mamografía consiste en una serie de radiografías de los tejidos del seno que permiten detectar el cáncer de mama incluso antes de que pueda darte síntomas o que puedas encontrarlo a través de un autoexamen de los senos.

No hay un criterio único en cuanto a la frecuencia. La USPSTF recomienda que las mujeres se hagan una mamografía cada dos años a partir de los 50 hasta la edad de 74 años (esto es, si no hay otros factores de riesgo, como historia familiar, o quistes en los senos, por ejemplo).

Sin embargo, la Sociedad Americana del Cáncer, el Colegio Americano de Radiología, así como el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología recomiendan que las mamografías se realicen a partir de los 40 e incluso antes si el médico así lo determina. Consulta con tu médico acerca de cuál es el momento adecuado para que comiences tus chequeos periódicos.

3. Prueba para detectar la osteoporosis (prueba de la densidad ósea). Los cambios hormonales, especialmente en la época de la menopausia, hacen que las mujeres sean mucho más susceptibles a que sus huesos se debiliten y puedan quebrarse con mayor facilidad.

Un examen de densidad ósea permite determinar el grado de fortaleza o fragilidad de tus huesos y si tienes ya osteoporosis. Según tu edad y tus antecedentes clínicos, tu doctor determinará si debes hacerte la prueba a partir de los 50.

La USPSTF recomienda la prueba a todas la mujeres por lo menos una vez a partir de los 65 años de edad.
4. Prueba para detectar el cáncer colorrectal. A partir de los 50 y hasta los 75 años de edad, tu médico te indicará pruebas periódicas para detectar el cáncer en el colon y el recto, usando varios métodos: la prueba de sangre oculta (una vez al año a partir de los 50), una sigmoidoscopía (cada 5 años a partir de los 50 años de edad, a no ser que se haga también una colonoscopia).

Esta última se realiza como prueba de detección rutinaria cada 10 años a partir de los 50, a menos que se realice también una sigmoidoscopía cada 5 años). Consulta con tu médico acerca de cuál es la prueba más indicada en tu caso particular. Si te encuentran pólipos, deberás realizarte la prueba con mayor frecuencia.

5. Prueba de la presión arterial. A partir de los 18 años de edad, la recomendación es que se tome la presión sanguínea cada dos años si la lectura es menor de 120/80. Si la lectura está entre los 120/80 y los 139/89, la recomendación es medirla una vez al año. Si la presión arterial está elevada, es decir superior a los 140/90, tu médico te recomendará un tratamiento para controlarla, a través de medicamentos y/o cambios en tu estilo de vida.

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