El ultraderechista Jair Bolsonaro asumirá este martes como el nuevo presidente de Brasil. El mandatario electo se hizo conocer más por sus exabruptos misóginos, racistas y homófobos, que por sus proyectos como diputado, pero la ambición de este exmilitar, buscador de oro en sus horas libres, lo llevó a alcanzar el tesoro más valioso de su carrera: la Presidencia del gigante sudamericano.

BRASILIA.- El ultraderechista, de 63 años, conquistó el voto de 57 millones de brasileños en la contienda de octubre pasado (55 por ciento) contra el izquierdista Fernando Haddad; y su fuerza política, el hasta entonces minúsculo Partido Social Liberal (PSL), se convirtió en la segunda mayor representación en la Cámara de Diputados.

Los 12 años del gobierno izquierdista del Partido de los Trabajadores (PT), con Luiz Inácio Lula da Silva a la cabeza, dejaron una herida en un país que sigue dividido. Los que se beneficiaron de las políticas sociales y los que se indignaron ante la escandalosa corrupción, donde la operación Lava Jato ha sido solo una muestra del poder del soborno a gran escala.

El 2019 empieza para Brasil con un nuevo presidente y con un giro hacia la extrema derecha, algo inédito en la historia latinoamericana. El 1 de enero, Bolsonaro se pondrá la banda presidencial amarilla y verde, pero con ella viene el peso de complicados desafíos. ¿Se convertirá en otro presidente que es reemplazado en el camino? ¿Podrá cumplir su larga lista de promesas?

El principal activo de Bolsonaro en la campaña presidencial, fue apelar al militarismo para “poner orden” en un país cansado de que la cifra de homicidios siga quebrando récords. El año pasado se registraron 63 mil asesinatos. Su solución: alentar a los policías a que maten a más delincuentes y armar a la sociedad. Apenas el sábado dijo que impulsará un decreto para garantizar la libre posesión de armas de fuego para quienes no tengan antecedentes criminales, para así alentar el uso de la defensa propia contra la delincuencia.

Entre tanto, para dar muestras de su mano dura, en su próximo Gabinete de 22 ministros habrá siete exmilitares.

La espectacular bonanza en el Brasil de Lula, terminó hace varios años. Poco a poco, el gigante sudamericano está saliendo de una recesión histórica, pero aún queda mucho por hacer.

Para impulsar la economía, Bolsonaro nombró al liberal Paulo Guedes como su ‘superministro’ de Economía, un ‘Chicago boy’ que deberá iniciar una ola de privatizaciones y reformas fiscales para disminuir la deuda pública (el 76,5% del PBI a octubre del 2018), aumentar el empleo (12,4 millones de brasileños buscan trabajo) e incentivar la inversión extranjera.

Uno de los desafíos centrales será modificar el régimen de jubilaciones, una tarea ardua porque para eso necesita mayoría en el Congreso, que no la tiene, pues su partido cuenta con el 10% de los 513 legisladores.

Publicado originalmente por adndigital.com.py

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