A la creciente incertidumbre política, con el presidente Mauricio Macri bajando en los sondeos y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cada vez mejor situada de cara a las elecciones presidenciales de octubre, se suma la incertidumbre económica: pesan grandes dudas sobre la capacidad gubernamental de controlar la inflación. Además, las condiciones de vida de los argentinos empeoran.

BUENOS AIRES.- Hace unos días, el Banco Central tuvo que subir los tipos de interés de las Leliq (letras de liquidez) hasta el 70% para apuntalar un peso que desfallece semana a semana. Los mercados financieros habían abierto con unas cifras muy alarmantes. El dólar se cambiaba por encima de los 47 pesos, las financieras y las empresas energéticas caían más de 10 puntos en Wall Street y el riesgo país (el sobreprecio que exigen los inversores para prestar dinero) sobrepasaba los 1.000 puntos, es decir, el 10% anual.

Para hacerse una idea de la desconfianza internacional hacia Argentina, conviene subrayar que ningún otro país de la región, salvo Venezuela, paga un riesgo país superior a 250.

Las cosas se calmaron un poco al cierre de la semana pasada. El dólar quedó en 46,30 pesos (45 en el mercado minorista) y el riesgo país en 950. Pero todas las señales eran claras. Reinaba la impresión de que al mandatario se le escapaba la situación de las manos y que su “pacto entre caballeros” con varias firmas para mantener estables los precios de unos 60 productos de primera necesidad era una venda demasiado pequeña para contener la hemorragia de la inflación. Se estima que en abril los precios volverán a aumentar por encima del 4%, y que el precio de los combustibles, dolarizado, subirá de forma inminente por la debilidad del peso.

La llamada “opción V” irrumpió en el debate político. Consistiría en una renuncia de Macri a presentarse a la reelección y en lanzar la candidatura de María Eugenia Vidal, la actual gobernadora de Buenos Aires. El PRO (Propuesta Republicana) del presidente se apresuró a reafirmar al actual jefe de Estado como candidato y los portavoces de Vidal insistieron en que la gobernadora, de 45 años, no tenía intención de aspirar a la Casa Rosada.

El Ejecutivo asevera que la causa de las turbulencias económicas y políticas tiene nombre y apellidos: Cristina Fernández de Kirchner. La ex presidenta sigue sin decir una palabra sobre si será o no candidata. Caben pocas dudas, sin embargo. CFK ya actúa en modo electoral, y los sondeos, ahora, la dan como vencedora frente a Mauricio.

A los mercados financieros y a la parte del país que no simpatiza con el kirchnerismo les alarma la posibilidad de un retorno de la ex gobernante. Se da por seguro que si volviera a la jefatura del Estado renegaría del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (que entre junio y septiembre pasados prestó 57.000 millones de dólares) y suspendería el pago de la deuda.

Cristina disfruta de una ventaja paradójica. Cuanto más probable parece su vuelta al poder, más se alarman los mercados mercantiles y más empeoran los indicadores económicos. Lo cual complica a su vez la situación de Macri.

Publicado originalmente por adndigital.com.py

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