Tegucigalpa. La exministra de Salud, Roxana Araujo, aseguró que con el paso de los meses se ha aprendido mucho del virus del COVID-19.

 
Gracias a las medidas de confinamiento que decretó el Gobierno a inicios de la pandemia, Honduras no sufrió una crecida catastrófica de casos.
 
Hace más de 8 meses que llegó el virus al país y hasta la fecha se reportan más de 106,000 casos confirmados de la enfermedad y cerca de 2,800 fallecidos.
 
“Al inicio solo se mencionaba que era un nuevo Coronavirus y cuando se hacían las presentaciones la gente se quedaba asombrada cuando se les mencionaba las medidas de bioseguridad que tenían que llevar y a los extremos que posiblemente se pudiera llegar”, dijo.
 
“El tiempo nos dio la respuesta de que así era, que no era algo tan simple, se mencionaba que tendríamos muchos casos, que el 80 por ciento de los contagios iban a presentar sintomatología muy leve, en algunos casos asintomáticos, en el otro 20 por ciento eran los de riesgo”, indicó.
 
El virus ha tenido ese comportamiento en el país, los contagios no se dispararon como en otros países, pero fue gracias a las medidas de confinamiento de la población.
 
*Laboratorio*
 
Araujo destacó el fortalecimiento del laboratorio de virología, que permitió que realizaran más pruebas para tener cifras del verdadero comportamiento del virus.
 
“En momento de epidemia en el laboratorio siempre hubieron limitaciones, en cuanto al procesamiento de pruebas de PCR en tiempo real”, expresó.
 
“No podemos dejar de mencionar que este año se sobredimensionó la cantidad de pruebas, en año anteriores, en una epidemia la cantidad de pruebas no sobre pasaban las 20,000, este año se han llegado a más de 250,000”, indicó.
 
Las pruebas rápidas y de PCR se siguen realizando a nivel nacional porque el virus sigue presente, si bien es cierto ha bajado considerablemente la cantidad de hospitalizados y fallecidos, pero el virus ahí está.
 
La población debe de continuar con las medidas de bioseguridad, el uso de mascarilla, el lavado y desinfección de manos, así como el distanciamiento físico.
 
La esperanza es que en los primeros tres meses del año Honduras cuente con una vacuna para inmunizar a la población, principalmente a la que está en primera línea, personas de salud y personas con enfermedades crónicas de base.
 

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