El informe destaca que el nuevo presidente de Honduras ha comenzado su mandato con mano firme y algunas medidas ejemplares, también a exhibido un discurso basado en la lucha contra la corrupción, la transparencia de la administración, la búsqueda de un nuevo marco de seguridad pública y la atracción de inversiones extranjeras, de la misma forma tal como ha expresado los primeros días el mandatario, se pretende reducir el volumen de la administración y hacerla más efectiva y ágil.

La revista señala que pese a las buenas intenciones de las que ahora hace gala el presidente, el país no está para bromas y tiene que hacer frente a grandes desafíos, que el primero de ellos es sin lugar a dudas combatir a la creciente inseguridad pública.

San Pedro Sula segunda ciudad del país en importancia y destacado centro económico, tiene el honroso honor de figurar en la lista de las ciudades más peligrosas del mundo con el primer puesto; en el 2013 hubo 1411 homicidios y alcanzó en la tasa de homicidios un 187. 14 sobre cada 100,000 habitantes, en Tegucigalpa tampoco parece el ejemplo a seguir y ocupa el sexto puesto en homicidios de la misma lista.

Muchos aspectos convergen a la hora de explicar un problema tan complejo, pero no cabe duda de que la desatención durante el mandato del Zelaya que dejó crecer el narcotráfico cuando no lo amparó, la corrupción de los cuerpos judiciales, el mal funcionamiento de la justicia y el descuido por parte de la administración junto con otros factores, constituyen algunas de las causas por las que Honduras se ha convertido en uno de los países más inseguros del mundo.

El año pasado hubo en la nación más de 7000 homicidios y la mayor parte de los crímenes quedaron de la impunidad, para frenar esa inseguridad que es lo que permitirá atraer a las necesarias inversiones extranjeras y el turismo, el nuevo presidente ha prometido mano dura e incluso habló en su programa de utilizar fuerzas militares para mitigar este flagelo.

Pero hacen falta medidas más decisivas, como señala el consultor de seguridad Billy Joya en una recientes entrevista, cómo integrar en un mismo paquete acciones judiciales políticas y financieras,  incluso haría falta ayuda del exterior en forma de asesoría, para hacer frente a este problema capital.

Aparte de la inseguridad, que paraliza el país y también a la economía está el problema de la pobreza.  Se calcula que, según el Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (FOSDEH), un 80% de los hondureños es decir seis de los 8 millones de habitantes que tiene la nación son pobres, incluso este problema con su secuela de la pobreza extrema que casi llega al 30% del censo, se agravó durante la crisis de 2009, fue a más en los años del ejecutivo de Porfirio lobo en que disminuyeron las ayudas sociales y civiles o poco o muy poco para paliar el problema.

La distribución de la riqueza también muestra Honduras en el furgón de cola del continente ya que según los últimos estudios pasó en el coeficiente GINI, que mide la desigualdad, del 0, 50 al 0, 51. 59,  un 12% más del 2009 al 2013 y el peor de toda la región centroamericana en cuanto al reparto de los ingresos.

Ligado a este asunto está el empleo y la informalidad que existe en el mundo laboral donde se calcula que el 70% de los hondureños que trabajan padece esa situación; A nadie se le escapa pero sobre todo tal como denuncian los sindicatos, que el desempleo que señalan fuentes oficiales de apenas un 6% no se ajusta a la realidad y que la informalidad, empleo de baja calidad sin contrato y sin prestaciones sociales podría llegar hasta el 70% de la población asalariada.

En otro aspecto que el nuevo ejecutivo debe atender con urgencia, es el relativo a la salud y la seguridad social de los hondureños, un informe reciente sobre la salud en Honduras publicado por una entidad educativa estadounidense y cuyo autor era Walter Alejandro Martínez señalaba que “se hace cada vez más necesario tal y como ha sucedido en la mayoría de países de América Latina, diseñar e implementar un Programa de Reforma del Sector Salud, enfocándose en criterios universales tales como: la equidad y la calidad, el acceso, el mejoramiento de la red de servicios y la participación de la comunidad en temas relacionados con la salud”.

Esto es imprescindible para lograr un desarrollo sostenible las instituciones que componen el sector salud, por ejemplo Honduras sufre un alarmante aumento en los casos de dengue, más de un millar hasta la fecha y el gobierno se muestra impotente para paliar esta situación.

También el nuevo presidente tal como adelantó en su discurso de “inauguración” de mandato,  ha anunciado que uno de sus principales ejes programáticos será la lucha contra la corrupción y para lograr una administración del Estado más transparente pero tras también más ágil, a tal fin se ha reducido el número de ministerios,  han sido despedidos algunos centenares de funcionarios y se ha tomado nota de la gravísima situación actual respecto a este asunto.

Honduras ocupa el puesto 140 en lo que se refiere a transparencia negativa sobre un total de 160 naciones medidas,

UNICO LOGRO DE LOBO

Una vez que la agenda internacional quedó formalizada por el anterior presidente, en lo que se puede decir que fue su único logro, el nuevo presidente tiene que centrarse más en un importante desafío interno que la agenda exterior, que sin olvidar que tendrá también que prestar atención a la captación de inversiones extranjeras y turistas.

Los índices de inversión extranjera sobre todo tras los eventos del año 2009 son muy bajos, ni siquiera 1000 millones de dólares en el 2002, y el país debe generar confianza en los mercados internacionales para captar capitales externos.

En lo que se refiere al turismo, sector en los que hay depositadas muchas esperanzas sobre todo por los recursos y posibilidades que tiene Honduras, tanto por tener dos costas (Pacífico y Atlántico), como por sus ricas playas en el Caribe y especialmente en las islas Roatán, el nuevo gobierno debe darle un enfoque distinto al operado hasta ahora.

En el año 2003 el país apenas recibió algo más de 1 millón de turistas, quizás muchos para sus índices de inseguridad pública, pero muy por debajo de otras potencias centroamericanas que ya emergen en este mercado, como son los casos de Costa Rica y Guatemala.

Honduras tiene que invertir en su promoción en el exterior, apostar por un turismo de calidad y mejorar su imagen para poder jugar en igualdad de oportunidades con el resto de sus vecinos.

Finalmente en este nuevo curso político del ejecutivo entrante, no debe desatender y obviar el hecho de que Honduras tiene una de las poblaciones más jóvenes del continente y quizás del mundo.

El 50% de los hondureños tienen la actualidad entre 0 y 30 años, de los cuales más de un 30% seguramente está desempleado y un porcentaje mayor tiene un empleo informal.

La mayor parte de esos jóvenes sin acceso a una buena educación y al mercado laboral, carente de expectativas razonables, sueña con emigrar o en el peor de los casos acaba delinquiendo.

Generar expectativas sociales económicas y culturales para esa población vulnerable es uno de los mayores desafíos que tiene ante sí Honduras, es decir ser capaz de vertebrar y articular un modelo de desarrollo que integre estos jóvenes, les otorgue posibilidades para una vida con bienestar y prosperidad, algo que en la actualidad no es en absoluto posible.

(Revista Cambio 16)

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