“Esperamos que las familias entiendan que la solución no es hacer este viaje o arriesgar a sus hijos”, apuntó la primera dama.

Al salir de la estación fronteriza de Weslaco, Texas, donde pudo dialogar con niños, jóvenes y madres hondureñas con hijos en brazos, ahí detenidos, la Primera Dama, Ana García de Hernández, no pudo contener las lágrimas y expresó: “Es una situación muy difícil”.

Luego de escuchar la odisea que están viviendo los migrantes catrachos, la Primera Dama lamenta que los “coyotes” (traficantes de personas) les inculquen a los migrantes falsas creencias que no habrá problemas para reunirlos con familiares en Estados Unidos.

“Es una situación muy difícil, obviamente todos los niños y personas están siendo atendidos, pero siempre hay un gran trauma de por medio. Y por eso pedimos a todas las familias que no arriesguen a sus hijos o a sus familias enviándolas en un viaje tan difícil como este”, acotó.

En su momento, la esposa del Presidente Juan Orlando Hernández reconoció que “hablamos con muchas madres con hijos en brazos y muchas personas nos han dicho que si hubiesen sabido lo que significaba este viaje, ´jamás lo hubiésemos hecho. Jamás hubiésemos arriesgado la vida de nuestros hijos´”.

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