Buenos Aires.- La violencia estalló entre miles de hinchas tras la derrota argentina en la final de la Copa Mundial, suscitándose disturbios callejeros en el centro de Buenos Aires que obligaron a la enérgica intervención de la policía que arrestó a más de 30 revoltosos.

Los incidentes más violentos se registraron en la Avenida 9 de Julio, junto al Obelisco de Buenos Aires, así como en las calles aledañas, apenas unos minutos después de que miles de personas abarrotaran la zona para celebrar el segundo puesto en el Mundial de Brasil.

Los manifestantes, muchos de ellos bajo los efectos del alcohol, apedrearon a la policía y le lanzaron botellas. Además, destrozaron la antena de una unidad móvil de televisión, atacaron varios teatros, bares y tiendas de la zona y hasta se enfrentaron entre ellos.

Según informó el corresponsal de BBC Mundo en Buenos Aires, “no se recordaban escenas de disturbios en pleno centro de Buenos Aires en muchos años. Desde luego, no era lo que esperaban los miles de fanáticos que se habían acercado para apoyar a la selección y que huyeron cuando comenzaron los choques”.

El diario argentino Clarín señala que una serie de incidentes modificaron el clima de festejo que se vivía esta noche en los alrededores del Obelisco, donde miles de personas fueron a festejar el subcampeonato mundial de la Selección Argentina.

Un grupo de personas generó destrozos en al menos dos móviles de televisión. Unos 15 hinchas se subieron a un vehículo del canal de noticias TN y arrancaron una de las antenas, mientras los trabajadores abandonaban la unidad. También, algunos revoltosos en aparente estado de ebriedad, se colgaron de los semáforos poniendo en riesgo su propia vida.

La Policía reaccionó tarde y cuando la Guardia de Infantería llegó al lugar hubo algunos piedrazos. Los efectivos policiales se retiraron del lugar sin detener a nadie y todavía persiste el clima de tensión en el sector de los disturbios.

A pesar de la derrota agónica contra Alemania, miles de argentinos salieron a las calles para festejar y darle su respaldo al equipo, que llegó a la final de la Copa del Mundo luego de 24 años.

En Parque Centenario y Plaza San Martín, donde miles de porteños siguieron el partido en pantallas gigantes, el gol de Götze dejó a todos mudos. Pero duró sólo unos segundos. La gente alentó hasta el último minuto. Con la suerte echada, el clima pasó de la lógica desazón a una tenue alegría. Y hasta hubo fuegos artificiales por el subcampeonato.

En caravana y cantando el ya clásico “Brasil, decime qué se siente…”, los hinchas se movilizaron al Obelisco que se vistió de celeste y blanco con miles de banderas y camisetas.

La gente coreó el himno nacional y el hit “Brasil decime que se siente…”, entre tantas muestras de alegría como de tristeza.

cronicaviva.com.pe

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