diciembre 1, 2020

Es el apodo que tiene la columna terrorista Miller Perdomo. Su líder es parte de las negociaciones con el Gobierno en La Habana. Fueron los responsables de atacar un destacamento que solo patrullaba la zona

Se mueven con el máximo sigilo en la selva colombiana. Son expertos en sorprender a sus víctimas y ejecutar con extrema rapidez sus atentados terroristas. Por eso los llaman los “pisa suave”.

Ése es el nombre informal que se le da dentro de las FARC a la Miller Perdomo, la facción de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia más dura de este grupo insurgente. Esta columna es la responsable del asesinato de once soldados del ejército colombiano en la zona rural de Buenos Aires, Cauca, el pasado 15 de abril.

La Miller Perdomo tiene íntima vinculación con Pablo Catatumbo, quien forma parte en la comisión negociadora de la paz que el grupo narcoterrorista lleva adelante con el gobierno de Juan Manuel Santos. “Catatumbo” forma parte del Secretariado y “bendice” desde siempre a este grupo armado, uno de los más experimentados dentro de las FARC.

Son, además, los principales productores de explosivos irregulares en todo Colombia. Y la mayoría de sus integrantes tienen una importante formación en el armado y fabricación de bombas de todo tipo, clave para formar parte de este grupo de élite dentro de la organización terrorista. La columna “pisa suave” está conformada por entre 70 y 80 extremistas.

Esta facción está comandada por Luis Palomino Masmela. Conocido como “Juvenal” dentro de las FARC, Masmela es uno de los terroristas más cercanos a “Catatumbo”. De hecho, según consignó Noticias RCN, tenía bajo su responsabilidad la custodia del jefe guerrillero, a quien se acercó durante los años 90. Masmela o “Juvenal” fue nombrado como jefe de la Miller Perdomo en 2001, apadrinado por el hombre que en La Habana se muestra como un “negociador pacífico”.

Como toda facción dentro de FARC, los “pisa suave” tienen un amplio control sobre zonas rurales en Colombia y su propia maquinaria de financiación. Uno de las principales fuentes de ingreso de dinero de este grupo de acción es el narcotráfico y la explotación minera.

La Miller Perdomo garantiza a los mercaderes de la droga la liberación absoluta de rutas para su comercio. Son aquellas que pasan por Cauca hacia el Océano Pacífico. Las drogas que se exportan gracias a las FARC son cocaína y marihuana. Ése fue uno de los más importantes legados que recibieron de “Catatumbo”, junto con el cobro de extorsiones a empresarios y habitantes de la zona, actividad recurrente y otra manera de aterrorizar y tener control sobre los poblados en que ejecuta sus misiones.

Los defensores de las FARC -y del desprolijo proceso de negociación iniciado por los terroristas y el gobierno de Colombia- aseguran que la Miller Perdomo pudo haber actuado como un organismo independiente. Sin embargo, por la proximidad de sus jefes con el Secretariado de las FARC es imposible que la sangrienta acción haya sido cometida sin el conocimiento y la aprobación de la cúpula terrorista.

Tomado de Infobae

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