El párroco de la Catedral, Carlos Rubio destacó en la homilía dominical que las nuevas autoridades se deben comprometer con una Honduras totalmente nueva, transformada en buenas obras, “no son los discursos los que van a transformar a Honduras, son las acciones de todos los hondureños”

Criticó a los poderosos que viven en palacios, vestidos de lujosos ropajes, que cierran sus ventanas para no escuchar los gemidos del pueblo.

En el tercer domingo de Adviento el presbítero exhortó a la solidaridad y conversión, para el caso resaltó cómo los hondureños demostraron la solidaridad con la Teletón.

Invitó a “luchar por la paz y la justicia, no perder la esperanza, vivir con alegría, a trabajar sin angustia, con paciencia.“

“La vida parece pasar a segundo término, aunque teóricamente la defendamos nos envolvemos en el torbellino del trabajo, de la ansiedad, de la violencia y las personas pasan a ser meros tornillos de una sociedad que no se harta nunca y cada día exige más víctimas” indicó el párroco.

Las personas y los pueblos quedan sometidos a esta vorágine que todo traga, todo destruye, mutila y mata”, expresó.

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