El Sistema de Defensa, Seguridad y Justicia del país debe hacer los ajustes necesarios a la estrategia de lucha contra la delincuencia a fin de darle sostenibilidad a los logros obtenidos en los últimos 5 años y delinear las acciones que harán frente a los retos del futuro inmediato y lejano.

Así lo plantea el dirigente de la sociedad civil Omar Edgardo Rivera Pacheco, para quien “es indispensable diseñar e implementar un modelo renovado de seguridad sobre la base de las capacidades desarrolladas en la última media década y las experiencias exitosas”.

“Debemos avanzar hacia una nueva etapa en el combate a la criminalidad y la prevención de la violencia que se caracterice por desmantelar estructuras criminales, revertir la impunidad y atacar los factores causa de la violencia” dijo.

Rivera Pacheco, recomendó pasar del descabezamiento de las bandas del crimen organizado, carteles del narcotráfico, maras y pandillas, y redes de extorsionadores, al desmantelamiento de estos grupos delincuenciales, lo que implica socavar su base económica y perseguir a sus aliados; no basta con procesar al líder de una asociación ilícita, extraditar a un narco o confinar a una cárcel de máxima seguridad a un marero de alta peligrosidad, hay que –con vehemencia y determinación- quitarle todos sus bienes para neutralizar su capacidad operacional y demoler al andamiaje de socios conformado por empresarios, políticos, funcionarios gubernamentales y operadores de justicia. Hay que quitarles ex oxígeno, confiscarles el patrimonio mal habido y darle persecución penal a quienes colaboran con ellos en las actividades ilegales”.

Del mismo modo, aseguró que hay que aprovechar la reciente aprobación de la Ley de Control de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Materiales Relacionados, para “desmontar la estructura armada que irregularmente han edificado los facinerosos, pues –además del dinero- los criminales sustentan su efectividad en el accionar delictivo en directa proporción a la capacidad de fuego que puedan constituir”.

El también miembro de la Comisión Especial para la Depuración y Transformación de la Policía Nacional de Honduras, indicó que “en este nuevo trecho se debe poner especial énfasis en revertir la impunidad que por mucha décadas ha cubierto a los transgresores de la Ley; en el país, solamente 1 de cada 10 delitos son castigados, y esto se debe fundamentalmente a la incapacidad del Estado para investigar con rigurosidad y juzgar de forma expedita”. Aseguró que “sancionar a quien comete un delito disuade al que se dedica a transitar por el camino de lo ilícito y desalienta la incorporación de ciudadanos a las bandas delictivas; no hay duda que la impunidad es el caldo de cultivo que hace multiplicar las manifestaciones de corrupción y criminalidad en el país”.

“Para lograr el objetivo de reducir la impunidad se deben impulsar integrales proceso de depuración, reforma y fortalecimiento a las entidades operadoras de seguridad y justicia, con énfasis en el incremento de los recursos transferidos al Ministerio Público (MP) y Poder Judicial; se debe fortalecer la capacidad de investigar, acusar, juzgar y castigar, ahí estala clave en esta nueva fase” expresó.

Además, Omar Rivera, apuntó que “si bien es cierto, habrá que reconocer la represión del delito es fundamental en la lucha en contra de los criminales, advirtió que es imprescindible ejecutar programas integrales de prevención de la violencia, que focalicen acciones en generar una cultura de resolución pacífica de conflictos, atención a grupos en condición de vulnerabilidad, mejoramiento de espacios públicos, generación de empleo y prestación eficiente de servicios públicos básicos como educación y salud”.

“No es suficiente reprimir, es fundamental prevenir” opinó el Director de Advocacy de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).

Finalmente, manifestó que es deber ciudadano de las organizaciones de la sociedad civil y de los movimientos sociales acompañar los esfuerzos por lucha contra la delincuencia y reducir los altos niveles de violencia que aun imperan en el país; “si bien es cierto, en los últimos años la tasa de homicidios bajo de 90 a 40 homicidios por cada 100 mil habitantes, aun esa cifra es 6 veces más alta que el promedio mundial, por lo que hay mucho por hacer, y tenemos que hacerlo juntos, vigilando y cooperando en la medida de nuestras posibilidades”.

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