El presidente Juan Orlando Hernández aseguró que es el mismo pueblo hondureño que está pidiendo el aumento de efectivos de la Policía Nacional (PN), Policía Militar del Orden Público (PMOP), Fuerza Tigres y Fuerza Nacional Anti Maras y Pandillas (FNAMP) para hacerle frente al crimen organizado.

El mandatario expresó que “es el mismo pueblo el que nos dice que ‘necesitamos aquí la Policía’, ‘necesitamos más militares’, ‘necesitamos la FNAMP’, que está siendo muy exitosa”.

La gente -detalló- quiere ahora en más número a agentes de seguridad en La Ceiba, Trujillo, Tocoa, Santa Rosa de Copán y otros lugares.

“Esta es la realidad que estamos viviendo”, señaló el gobernante para seguidamente expresar que “la extorsión y el sicariato continúan porque desgraciadamente desde hace 20 años nadie quiso hacer nada”.

El titular del Ejecutivo dijo que está convencido de que el pueblo hondureño merece vivir en paz y tranquilidad y para eso se tiene que seguir en esta lucha con más agentes policiales, militares, Fuerza Tigres y FNAMP.

La gente lo pide

El presidente Hernández refirió que este clamor de la ciudadanía lo pudo constatar en las visitas que hizo la semana pasada, junto a autoridades de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), a varias zonas donde se reunieron con gobernadores, alcaldes y líderes del sector privado.

A ellos -detalló- “les pedí una evaluación, nos rinden un informe y allí discutimos privadamente cómo van las cosas y hay un patrón en todos los lugares que hemos ido y es que todo mundo dice: ‘necesitamos más policías, más policías militares, más agentes anti maras y pandillas’”.

El titular del Ejecutivo puso como ejemplo que en Copán Ruinas le dijeron que hay seguridad en el casco histórico (centro), pero las aldeas se tornan complicadas y son también visitadas por los turistas, por lo que requieren más presencia policial.

Añadió que también hay que poner en contexto que la gente no dimensiona el fenómeno que se está enfrentando, tanta violencia y pérdida de vidas humanas que hay ahora a raíz del problema de maras, pandillas, narcotráfico y bandas criminales que han sustituido al Estado en muchos lugares.

“La dimensión del problema es que muchos de los que están enfrentando el problema dicen que es el continente el que se ha vuelto más inseguro”, indicó.

Recordó que en 2011 Honduras fue el país más violento del mundo, con 86 muertes por cada 100.000 habitantes, y a eso “le sumamos extorsiones, impuesto de guerra, asalto, secuestro”.

Hernández reafirmó que el número de muertes violentas se ha reducido, pero -insistió- el problema no está resuelto y se necesita mucho más trabajo.

Anunció que luego de tener el análisis e informe de Fusina sobre los avances en seguridad de todo el país pedirá al Congreso Nacional el incremento de agentes para la Policía Nacional, PMOP, Fuerza Tigres y FNAMP.

Soluciones

El mandatario aseguró que aquí hay dos opciones: “o seguimos hasta consolidar esto y tener seguridad de país de primer mundo o, si no se sigue y se cae, esto va a ser igual o peor que cuando nosotros empezamos esta lucha hace un tiempo”.

Consideró el presidente Hernández que aquí hay que dimensionar algo: pocas veces en la historia de la República se han perdido tantas vidas de operadores de justicia, fiscales, jueces, policías, agentes de inteligencia, enfrentándose a este monstruo de varias cabezas que es la criminalidad.

“Hay delincuentes que se han convertido en máquinas de matar, no tienen ningún respeto por la vida, no respetan si alguien es mayor de edad. Esta es la dimensión del fenómeno que estamos viviendo”, advirtió.

El gobernante también insistió en que no se pueden resolver las diferencias de opiniones con violencia, mucho menos quitarle la vida a otra persona.

“El tema del alcoholismo relacionado con el uso del machete, con arma blanca en la violencia nos está generando una gran cantidad de problemas”, insistió.

Apuntó que “hoy tenemos que ver que el fenómeno delincuencial que sustituye el Estado de Honduras en ciertos territorios, barrios, colonias, para imponer la voluntad y someter a los hondureños, ha sido algo que ha generado terror”.

Por lo anterior, aseguró el gobernante, “no podemos descansar hasta liberar y eliminar ese terror de los barrios y colonias y eso significa ser fuertes y contundentes, actuar con inteligencia en la lucha contra maras y pandillas y mantener también el sistema carcelario en el proceso de cambio hasta que lo terminemos de consolidar”.

Prioridades

El presidente Hernández aceptó que vendrán debates sobre este tema, pero dijo que hay que reconocer que la seguridad es prioridad para la gente.

“Yo le pido al pueblo hondureño que por favor no nos acostumbremos, que no permitamos que miremos esto como que es normal”, señaló.

“No es normal quitarle la vida a otro, no es normal los asaltos y no son normales también las extorsiones; tenemos que erradicar ese mal que es arraigado por décadas, por casi 20 años”, señaló.

“Tenemos que hacer un trabajo de recuperación social, tenemos que proteger a la ciudadanía y para eso necesitamos estar con los recursos que las fuerzas necesitan”, aportó.

También mencionó que se está trabajando con el gobierno de los Estados Unidos en la lucha contra el mundo trasnacional de las maras, que no es un fenómeno sencillo.

Evaluación en las cárceles del país

El gobernante también recordó que uno de los grandes problemas que se han tenido en el país es el desorden que había en las cárceles, y aunque se ha mejorado en este tema, “no todas están como yo quisiera en términos de avance”.

Sin embargo, indicó que en la medida que se van capturando entre 40 y 60 antisociales todos los días “las cárceles nuevas no ajustan, no son suficientes”.

Es por eso –anunció- que se va a identificar los privados de libertad de la tercera edad, los que ya están terminando su sentencia, los que están enfermos, los que están por delitos menores y buscar moverlos o sacarlos de acuerdo a lo que dicen los jueces y fiscales para crear más espacios en las cárceles.

Pero -advirtió- las medidas van a focalizarse en los líderes que manejan el dinero de las bandas criminales, de las maras y pandillas, los sicarios.

Reafirmó que se analiza la construcción de una cárcel en un lugar muy remoto para los presos más peligrosos, donde ni satelitalmente puedan tener comunicación.

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