Tegucigalpa. Considero que la reapertura económica ordenada y gradual que continúa en el país, ha ido dando sus frutos, reconoció Daniel Fortín, vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT).

  
 
La Secretaría de Seguridad y el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) informaron que se extiende el toque de queda absoluto en todo el territorio nacional desde el domingo 23 de agosto a las 9:00 p.m. hasta el domingo 6 de septiembre a las 11 p.m.
 
Además, se determinó ampliar el calendario de circulación los fines de semana autorizando al sistema comercial y económico la atención a la población.

Fortín admitió que “aunque puede haber un aumento de casos del virus por diferentes razones como el hecho que más gente hay en la calle, no obstante, en la medida que todos vayamos aprendiendo a convivir con el virus, pero usando la mascarilla, lavado de manos frecuente y el distanciamiento, vamos a contener la propagación del COVID-19 al igual que ir retornando a cierta normalidad”.
 
Sin embargo, dijo que “la reapertura hacia la fase 2 no deja de dar algún temor y hay que actuar con mucha responsabilidad, aunque creo que la situación ha cambiado en relación a como se miraba la pandemia antes y como se mira ahora”.
 
Estigma
 
“Para el caso, el estigma por el coronavirus ha desaparecido, una persona contagiada por el COVID-19 ya no es discriminada e incluso hasta por su familia y amigos como se percibía allá por marzo y abril cuando empezó la pandemia”, destacó.
 
“La gente ya se acostumbró que, si uno se contagia del virus, lo primero que se le aconseja es que pida ayuda, pero en aquellos meses era difícil que alguien levantara la mano y dijera tengo COVID-19, tal como se hace ahora”, aseguró.
 
“Además, creo que la acción rápida y temprana de los triajes y las brigadas médicas ha tenido mucho que ver en la baja de los casos del coronavirus, así como el ataque frontal al virus que han hecho los médicos ha tenido mucho que ver en esa situación”, reconoció el empresario.
 
“Sólo atacando frontalmente el COVID-19 se evita que el paciente se hospitalice o necesite alto flujo o medicamentos carísimos que muchas veces no están a su alcance”, manifestó.
 
Admitió que “ha disminuido el número de personas dentro de los hospitales, el tiempo de hospitalización y por consiguiente se ha reducido la cifra de fallecidos, entonces nos estamos acostumbrando a lidiar con este enemigo para vencerlo poco a poco”.

“Sin embargo, tenemos que ponernos de acuerdo con los demás países vecinos para que todos hagamos lo mismo y de la misma forma, para evitar que el virus se siga propagando de lado a lado de la región”.

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