noviembre 30, 2020

San Pedro Sula. “Estamos aquí de pie y vamos a salir adelante, más fuertes”, resaltó hoy la designada presidencial y ministra encargada de la Secretaría de Desarrollo Económico, María Antonia Rivera, quien participó en la entrega de más de 2.000 pares de zapatos donados por la empresa privada para las familias afectadas por las tormentas tropicales Eta y Iota en la zona norte.

Parte de la entrega se desarrolló en el albergue conocido como Wonderland, en la periferia del Estadio Olímpico Metropolitano de San Pedro Sula, el cual cuenta con atención médica ambulatoria, consulta médica, estabilización y primeros auxilios, así como una cabina de presión negativa para manejo de pacientes con sospechas de covid-19,

También se entregaron zapatos a damnificados que se encuentran en los albergues de la 33 calle, de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Sula (AGAS) y de Expocentro, que es el recinto de eventos y convenciones de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés.

“Estoy muy contenta, porque hemos recibido una donación de más de 2.000 pares de zapatos y estamos haciendo entrega a los diferentes albergues”, expresó la designada presidencial.

Rivera, quien representó al presidente Juan Orlando Hernández, expresó que “ya entregamos los zapatos para niños, también para señoras y aquí tenemos belleza de niños felices y de eso se trata, que, aunque es un momento difícil, pero hay que darles a ellos minutos de alegría y que ellos se sientan cómodos”.

Limpieza y reconstrucción

Informó que en esta semana sostuvieron una reunión de alto nivel con el presidente Hernández y adelantó que el siguiente paso es limpieza y la reconstrucción en el Valle de Sula y el resto del país.

“Por eso -dijo Rivera- ya el presidente Hernández nombró un equipo de alto nivel; entiendo que hoy mismo se están trasladando al Valle de Sula y también el resto del país donde ha sido dañada” la infraestructura.

“Ya tenemos instrucciones para que todos los ministros se vayan a los departamentos que han sido asignados; por ejemplo, en mi caso me toca Valle de Sula junto con otros ministros e invitamos al sector privado para que se una, así como nos ayudaron en estos momentos de otorgar comida, albergues, también ahora vamos al otro paso que no es fácil, pero sí podemos, porque unidos lo podemos hacer”, indicó.

¡No están solos!

Asimismo, mandó un mensaje de esperanza a las familias que fueron afectadas por los fenómenos meteorológicos: “Les digo que no pierdan la esperanza, no están solos, vamos a trabajar en conjunto; el hecho de que tengamos vida ya nos da eso, y es esa fe de que podemos salir adelante”.

“Creo que muy pocos países en el mundo han vivido por lo que hemos pasado en este año. Primero el covid-19 y ahora dos huracanes al mismo tiempo, pero estamos aquí de pie y vamos a salir adelante, más fuertes, pero juntos, eso es bien importante”, expresó.

“Este país es de todos y tenemos un deber y una responsabilidad y saldremos adelante; no pierdan la esperanza”, aseveró Rivera.

El director regional del Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop) en San Pedro Sula y encargado del albergue Wonderland, Rolando Rodas, comentó que “estamos muy contento por esta donación de calzado para los niños y adultos, ellos están muy felices, porque son personas que prácticamente no tienen nada y hoy les hemos dado un momento de alegría”.

“Me siento muy contento por tener la oportunidad de servir a mis compatriotas y hermanos hondureños que están pasando por un momento muy difícil, y estamos comprometidos en cuidarlos”, afirmó Rodas.

Perdieron todo, menos la fe

Niños y adultos hicieron largas filas para recibir sus calzados, unos con los pies descalzos, otros con los zapatos rotos, pero el hecho de recibir este incentivo generó un momento emotivo. Fue un día diferente para ellos.

Dilcia Murillo, de 24 años de edad, y madre de Briana Murillo, de un año, relató que vivió el momento más crítico de su vida debido a que estos fenómenos naturales destruyeron su vivienda en Chamelecón.

Sin embargo, aseguró que “aquí me han tratado muy bien y nos han dado comida. Hemos perdido todo (hace un esfuerzo por no llorar), pero gracias a Dios me han tratado bien. He perdido todo y lo único que tengo es lo que me dan acá”.

Carol Bautista relató que lleva 15 días en el albergue de la 33 Calle; hace una pausa, luego se mide sus zapatos, sonríe y dice: “Me parece perfecta esta actividad, porque hay muchos niños, incluso mi bebé estaba sin zapatos, y los felicito por esta actividad”.

Destacó que Guías de Familia, médicos, enfermeras y representantes del Gobierno “nos han tratado muy bien; están pendientes de los niños, nos dan atención médica, alimentación, higiene y, la verdad, hemos sido tratados bien, gracias a Dios. A pesar de que todo hemos perdido, estamos bien”.

“Les agradezco porque han estado muy pendiente de nosotros y ahora en el calzado que nos han brindado”, manifestó.

Rosalina Hernández, de 31 años, y madre de Gabriel Hernández (28 días de nacido), expresó: “Gracias a Dios que hemos recibido estos zapatos, es una bendición ya que no tenemos nada. Es un milagro de Dios que estemos vivos”.

“Ya tengo dos semanas (de estar en el albergue) y gracias a Dios nos han tratado bien, no me quejo”, afirmó Hernández con alegría, mientras sostenía a su hijo Gabriel con sus nuevos zapatitos.

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