Tegucigalpa. El director de Migración de Guatemala, Guillermo Díaz, advirtió hoy que reforzaremos los puestos de control y medidas de bioseguridad para frenar el paso de la caravana de migrantes hondureños que intentan llegar a los Estados Unidos.

 
Lo grueso de una caravana de migrantes hondureños partió ayer con el objetivo de cruzar Guatemala y México en forma ilegal e ingresar a los Estados Unidos en busca del mal llamado “sueño americano”, el cual se ha convertido en una cruel pesadilla para muchos que han visto frustradas sus intenciones. 217 hondureños ya han sido retornados.
 
Por lo menos, 3,000 hondureños que salieron ayer lograron romper los cordones de seguridad de la policía guatemalteca e irrumpieron en forma violenta en el vecino país hoy en la madrugada.
 
En ese sentido, el funcionario dijo que “desde las 4:30 de la madrugada estuvimos en compañía de las fuerzas de seguridad en el área donde pernoctaron anoche los miembros de la caravana que entraron por el punto fronterizo de El Florido”.
 
*Contención*

“El Ejército tenía un muro de contención, pero desafortunadamente el muro fue insuficiente para la avalancha humana que se vino encima. Como siempre sucede han puesto a los niños como corazas humanas y eso evitó que el Ejército pudiera ejercer la fuerza necesaria y evitar el ingreso de la caravana, Eso no se vale”, relató el funcionario.

“Creo que no son mil los integrantes de la caravana, son más de tres mil las personas que hace como unos 45 minutos ya pasaron al lado guatemalteco y otros 200 más ya están llegando a El Florido”, comentó.
 
“Practicamente el primer grupo ya pasó y está buscando como llegar a Vado Hondo para tomar en breve la ruta Interamericana. Pero a lo largo de la vía tenemos puestos de control y estamos en una reunión para ver cómo se pueden reforzar”, afirmó.
 
Díaz descartó que guatemaltecos se vayan sumando a la caravana. “No existe la menor posibilidad que eso suceda, porque los hondureños que acaban de romper el cerco, tienen su dinámica propia y lo lamentable es ver a los niños sufriendo de frio y hambre”.
 
“Los menores llegaron a la medianoche y ya a las 4:00 de la mañana ya iban acompañando a sus padres quizás sin comer ni beber nada y con las bajas temperaturas que se registran en esas zonas”, deploró.

“Esto es terrible, terrible lo que está pasando”, según Díaz, al tiempo de anunciar que “ahora todo ha cambiado. Los controles tienen que fortalecerse por parte del Ejército y la Policía en el transcurso de la mañana pues la situación está muy complicada”.

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