Sao Paulo, Brasil.- Cerca de un millón de personas marcharon este domingo pacíficamente contra la presidenta Dilma Rousseff en al menos 74 ciudades de Brasil, 580.000 de ellas en Sao Paulo, informó la Policía brasileña.

Las manifestaciones para protestar por el megaescándalo de corrupción en la estatal Petrobras y la compleja situación económica alcanzan así prácticamente el mismo tamaño que las marchas callejeras espontáneas de junio de 2013, aunque representan solo el 0,5% de la población, citó AFP.

“Hoy somos miles y miles de personas que pedimos el impeachment (juicio político) de Dilma Rousseff”, dijo Rubens Nunes, asesor jurídico del Movimento Brasil Libre, uno de los organizadores de la protesta en las redes sociales.

“Estamos cansados de pagar tantos impuestos y ver este país convertido en chatarra”, añadió este joven de 26 años.

Al igual que en el resto del país, los manifestantes en Sao Paulo, la ciudad más poblada de Brasil con 20 millones de habitantes en su área metropolitana, y también su capital económica, vestían camisetas verdes y amarillas, los colores de la bandera brasileña, y cantaron el himno nacional.

Joao Augusto Seixas, un ingeniero de 64 años, llevaba una camiseta en la que se leía “BASTA”. “Basta, esto es un mensaje contra la situación actual de Brasil y contra la corrupción que ha alcanzado niveles nunca vistos. Necesitamos una reforma política, buscar una solución que puede ser el impeachment, eso hay que debatirlo”, aseguró Seixas.

Muchos manifestantes pidieron incluso una intervención militar que ponga fin a más de 12 años de Gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), una paradoja en este día en que se cumplen justamente 30 años del retorno de la democracia a Brasil luego de la dictadura militar que comenzó en 1964 y terminó en 1985.

“Yo no quiero que mi país se convierta en Venezuela”, dijo Marlon Aymes, de 35 años, quien portaba con otros una enorme bandera que leía “Ejército, Armada y Fuerza Aérea: Por favor, sálvenos una vez más del comunismo”, indicó AP.

En Brasilia, cerca de 45.000 personas acudieron a la Explanada de los Ministerios y frente al Congreso Nacional, según informaciones de la Policía Militar, que el domingo movilizó a 1.600 efectivos.

En la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, más de 15.000 personas se reunieron para protestar, según la Policía Militar. Los organizadores estimaban que la cifra de manifestantes alcanzaba los 30.000.

“Los brasileños se tienen que manifestar realmente y no se pueden callar frente a estos escándalos y robos que vemos en Brasil”, dijo la comerciante Márcia Santos.

Según la Policía, cerca de 5.000 personas protestaron en Salvador, 3.500 en Recife, 10.000 en Fortaleza y 5.000 en Manaos, informó Reuters.

Repudio a la corrupción

Muchos de los manifestantes hicieron reclamos con referencia al esquema de sobornos que implica a docenas de políticos, constructoras y exdirectivos de la compañía estatal Petrobras.

La fiscalía mantiene que más de 800 millones de dólares fueron pagados en sobornos a políticos y funcionarios de Petrobras por las principales compañías de construcción e ingeniería del país a cambio de contratos sobrevaluados.

Altos ejecutivos de las constructoras ya fueron acusados formalmente, mientras que el procurador general abrió una investigación a más de 50 políticos, muchos congresistas de alto rango, por presuntos vínculos con la red de sobornos a lo largo de la última década. Rousseff no ha sido acusada de crimen alguno.

Sin embargo, muchos comentaristas resaltaron que es muy pronto en el segundo mandato de Rousseff para que manifestaciones estallen en gran magnitud. Las encuestas que miden la popularidad de Rousseff nunca habían mostrado índices tan bajos y el escándalo de corrupción se ha sumado a otras dificultades como los problemas presupuestarios y el estancamiento de la economía.

“La gente se siente engañada por los mensajes de su campaña en 2014”, dijo el analista David Fleischer. “Quieren que Dilma corrija la situación, que agite a Petrobras para el bien de todos y no solo para encubrir el escándalo”, agregó Fleischer.

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