Tegucigalpa.- Dos miembros del Programa de Voluntarios Jóvenes (JOCV) de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), quienes durante dos años aportaron sus conocimientos al país entregaron su informe final sobre las experiencias adquiridas y sugerencias de cómo superar las limitaciones detectadas en las entidades donde prestaron servicios.

Los voluntarios correspondientes al grupo 25-3 concluyeron su misión en Honduras a principios del mes de enero. El Señor Hiroki Sugasawara y la Señorita Tomo Kobayashi, contribuyeron significativamente con la educación técnica vocacional y el desarrollo socioeconómico en Yarumela, en La Paz y en San Juancito, en Francisco Morazán respectivamente.

Durante estos dos años, ambos voluntarios japoneses trabajaron de la mano junto a sus contrapartes, fortaleciendo los conocimientos en las áreas de Mecánica Automotriz en el Instituto Polivalente Doctor Doroteo Varela Mejía, en el departamento de La Paz.

Y, en el arte de la cerámica al interno de la Fundación San Juancito, en el departamento de Francisco Morazán; logrando no solamente intercambiar su conocimiento sino que también ganarse el cariño de sus compañeros de trabajo, así como el afecto de los niños y jóvenes de estas comunidades.

Previo a su retorno a Japón, ambos jóvenes presentaron el resultado de su misión ante la Secretaría de Relaciones Exteriores, así como en sus respectivas instituciones de trabajo como lo fueron la Secretaría de Educación, el Instituto Polivalente y la Fundación San Juancito.

El Programa de Voluntarios de JICA es un esquema de colaboración que se realiza en forma directa y humana, de persona a persona, y que a la fecha la Cooperación Japonesa reitera su disposición de continuar con la estrecha relación de amistad, intercambiar estilos de vida, cultura y conocimientos; al trabajar de la mano para construir colectivamente un mundo mejor para todos.

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