Potrerillos.- El presidente Juan Orlando Hernández advirtió hoy que el Estado no retrocederá ni un milímetro en la toma de medidas contra los reclusos de El Pozo porque está de por medio el derecho a recuperar la paz y la tranquilidad del pueblo hondureño, evitando que se sigan girando órdenes para cometer crímenes desde el interior de los centros penales.

“No podemos retroceder ni un milímetro”, afirmó el mandatarioen el marco del conversatorio sobre el programa Con Chamba Vivís Mejor en la empresa Caracol Knits de Potrerillos, y agregó que el país se apresta a vivir un intenso cruce de criterios por las medidas de seguridad y aislamiento que se han tomado contra un grupo de reclusos.

“Ha habido un gran debate esta mañana con el traslado de los más peligrosos reclusos de diferentes lugares y otros 20 que vamos a trasladar en los próximos días a una de las cárceles de máxima seguridad en Ilama”, dijo Hernández.
Comentó que hasta “dijeron en un programa de televisión: ‘pobrecitos (los reos) no quieren comer; qué bárbaro ese presidente, que no les da de comer”.

Sobre algunas versiones surgidas desde el centro penal de Ilama, el gobernante expuso: “Allí hay comida de sobra, pero si no quieren comer, yo no les puedo obligar. Hay uno al que le costaba caminar y estoy seguro que en menos de tres meses le va a caer bien eso, porque va a comer, en términos saludables, lo que necesite y no de más”.
No hacerse de la vista gorda

En relación a los derechos que tienen los reos, expuso: “Pero lo que yo no puedo entender, y se los dice alguien que cree en los derechos humanos, es que exista gente en Honduras que se quiera hacer de la vista gorda sobre cuántos actos criminales se ordenaron desde las cárceles”.

Hernández refirió que, por medio de la mamá del reo, “uno de estos individuos le mandó un papel a un compañero afuera y su madre pensaba que eran números y letras, y cuando descifran el mensaje afuera, es la orden para matar a unos miembros de la mara rival o de la pandilla contraria”.

Explicó que desde los centros penales se ordenaban extorsiones con celulares que les llevaban a los reclusos o con llamadas por internet con routers que instalaban alrededor de las cárceles.

“Entonces, díganme si es que acaso el resto del pueblo hondureño y las victimas no tienen derechos humanos”, enfatizó el titular del Poder Ejecutivo.

“Mi deber, mi obligación es proteger al resto” de la población, dijo Hernández para después expresar: “no tardan en venir críticas de otros países y lo dije antes de iniciar esta serie de medidas en los centros penales con este sistema que está comenzando: si vienen las críticas por esto que estamos haciendo, bienvenidas si podemos rectificar”.

Sin embargo, señaló que “no me vengan a decir otros países que tienen cárceles de ese tipo y que vengan con el discurso de hacer otra cosa, porque lo primero es proteger a la gente humilde y trabajadora que ha sufrido ya demasiado en este país”.

No se abusa

Respecto de que las instalaciones no están concluidas o que carecen de infraestructura, el titular del Poder Ejecutivo afirmó que “no se crean que estamos abusando de ellos (los reos); yo conocí esa cárcel (Ilama) y toda su estructura hace unos tres meses atrás, también la de Morocelí y la de El Porvenir y no solo con los planos, las he ido a ver más de tres veces, sin necesidad de decirle a nadie”.

El mandatario afirmó que se ha dado cuenta cuando están terminadas y son celdas en las que caben una o dos personas nada más, pero el objetivo es mantener a esa persona aislada, para que no tenga comunicación con nadie, porque si la tiene envía mensajes para delinquir.

“Allí hay agua y no es agua de la que reciben ustedes en algunos municipios, aldeas o barrios, es agua potable y purificada. De la comida, también es buena”, indicó Hernández.

Eso de que un recluso no esté comunicado con otro es parte de las decisiones del Estado, dijo, para seguidamente expresar que igual “no le puedo poner un teléfono a su disposición porque va a ordenar otros actos delincuenciales”.

Las dos posiciones

El presidente Hernández, sobre los criterios que empiezan a salir sobre el tema, reconoció que va a ser un gran debate en el plano nacional y solo van a haber dos posiciones: “unos que quieren que estos angelitos estén como han estado, o los que queremos que este país empiece a respirar de verdad, con paz y tranquilidad”.

Reconoció el gobernante que no se puede arreglar de la noche a la mañana un problema que empezó hace más de 20 años, “pero hoy comenzamos y no podemos retroceder ni un milímetro porque está de por medio el derecho a vivir en paz y tranquilidad”.

Camino bueno y camino malo

El gobernante también se refirió a este tema en el lanzamiento del Programa Presidencial de Becas Honduras 20/20, en San Pedro Sula, donde dijo que “yo creo firmemente en los derechos humanos, pero las víctimas también tienen derechos humanos, el pueblo hondureño también los tiene”.

“Yo conozco esa cárcel en planos desde hace un año y pedí que fuera diseñada y construida acorde con los estándares internacionales que las Naciones Unidas tiene como parámetro”, agregó.

“Como está diseñada y como están ahora estos privados de libertad, es como cualquier cárcel de máxima seguridad de Estados Unidos o de Europa y yo no puedo aceptar que venga otro país y nos digan: ‘no hagan eso’, y lo están haciendo ellos allá”.

“Yo no puedo ir a rogar a una de estas personas que coma si no quiere comer; pero que tiene la comida disponible, la tiene; que tienen también agua purificada que no tienen miles de hondureños en su casa, sí la tienen”, añadió el mandatario.

“Que están en una celda solos, sí lo están; pero esa es la garantía para que estén totalmente aislados, sin comunicación, es la única garantía que tengo yo para que no me sigan atacando a la gente, no hay otra forma”, expresó.

Hernández apuntó que “moviendo a estos reos a las nuevas cárceles es la manera que tenemos para sacar el centro penal de San Pedro Sula”.

“Van a haber para gustos los colores. El que quiera ir por el camino bueno y tener la oportunidad de trabajar en un taller de carpintería, de soldadura, aprender computación, aprender a cultivar el campo, habrá ese espacio, pero el que escoja el camino de estar delinquiendo desde la cárcel, va a encontrar El Pozo número uno, El Pozo número dos, el número tres o el número cuatro”, sentenció.

“Yo no voy a desconocer que hay gente que cuando es sentenciada o ya en la cárcel, o durante su juicio, talvez ya quiere retirarse de la actividad delincuencial, pero como están las cárceles de Honduras, que fueron diseñadas para la realidad del siglo pasado, terminan obligando a esa pobre gente a delinquir para sobrevivir”, indicó.

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